
Con Zaied fue «la primera y única vez que vi a un candidato resolviendo problemas antes de ganar la elección»: Moncada
Abraham Zaied Dabdoub, falleció este domingo 19 de julio, dejando un legado ligado al desarrollo político y empresarial de la ciudad fronteriza. El priista gobernó el municipio en dos ocasiones y fue reconocido como uno de los personajes más influyentes de la vida pública nogalense.
Zaied Dabdoub encabezó la administración municipal durante los periodos 1994-1997 y 2000-2003, etapas en las que se distinguió por un estilo de gobierno cercano a la ciudadanía y enfocado en la atención directa de los problemas de la población.
Entre los episodios que marcaron su trayectoria se recuerda su intervención para resolver el desabasto de agua en diversas colonias de Nogales, incluso impulsando obras con recursos propios antes de asumir la presidencia municipal, lo que fortaleció su imagen como un político de acción.
Además de su carrera en el servicio público, Abraham Zaied Dabdoub formó parte de una de las familias de origen árabe con mayor influencia en la región binacional de Nogales, Sonora, y Nogales, Arizona. Tras concluir su primer periodo como alcalde, retomó sus actividades empresariales antes de regresar a la política para un segundo mandato.
La familia Dabdoub ha mantenido presencia durante décadas en sectores como el comercio, el desarrollo inmobiliario, los parques industriales, la hotelería, los fraccionamientos habitacionales y la industria maquiladora, contribuyendo al crecimiento económico de la frontera.
Dirigentes locales, sectores y organizaciones locales destacaron la trayectoria del exmandatario y suparticipación en el impulso al crecimiento económico de la frontera.
El escritor y periodista Carlos Moncada, escribió en 2023:
Abraham Zaied Dabdoub resolvía los problemas antes de ser alcalde
Carlos MONCADA OCHOA
Domingo 26 de Noviembre de 2023
En los primeros años de “El Sonorense”, fundado en 1963, solía ir de cuando en cuando el nogalense Abraham Zaied Dabdoub a saludar al director Carlos Argüelles, su amigo, y de carambola decidí hacerme también amigo de Abraham. Era un hombre simpático de tiempo completo. Además, ya conocía a su hermano Elías, un poco más adelante que yo en la carrera de Derecho.
Su imagen de tipo simpático me duró muchos años, de modo que cuando me enteré, durante el sexenio de Manlio Fabio Beltrones, que Abraham lanzaba su candidatura para presidente municipal de Nogales, me sorprendió de veras. No me lo había imaginado como centro de una campaña política.
Pero qué campaña. Una mañana los vecinos de una colonia popular acusaron a las autoridades que estaban por salir, de que carecían de agua a pesar de que a dos calles de distancia pasaba una tubería de donde podía desprenderse un ramal que les proveyera el líquido. Le pidieron al candidato que cuando fuera alcalde no los olvidara.
¡Qué los iba a olvidar! Ahí mismo pidió que midieran la distancia que había hasta la tubería principal, hizo un cálculo del costo de los materiales, añadió los jornales de dos obreros y sacó su chequera y entregó a los vecinos la cantidad necesaria para que tuvieran agua. Fue la primera y única vez que vi a un candidato resolviendo problemas antes de ganar la elección.
Yo era entonces director del Instituto Sonorense de Cultura y en cuanto Abraham tomó posesión fui a verlo para saber qué tipo de eventos culturales le podría canalizar. Los espacios con que contaba la ciudad eran pocos. ¡Si cuando menos hubiera un teatro!, le dije. Antes de que pasara un año me llamó para decirme que pronto estaría listo un teatro para recitales de música, danza, conferencias, funciones de teatro. Me arranqué a Nogales.
Sobre la calle principal (¿la Obregón?) estaba un cine cerrado desde hacía un tiempo y empleados del Ayuntamiento reparaban y modernizaban la estructura. No me quedó claro qué había hecho mi amigo, el presidente municipal. Tal vez recibió el edificio en comodato. Tendría qué saber cuánto tiempo funcionó para los eventos.
Lo único que les puedo contar con mucho gusto es que terminó Abraham sus tres años de alcalde, que salió con vítores y aplausos, y que luego de tres años que dedicó a atender sus negocios, volvió a lanzarse otra vez para presidente. Y ganó, claro.


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