19 de agosto de 2026

ANDY, LA PIEDRA EN EL ZAPATO DE LA 4T

Una pesadilla para la Presidenta; ligado al Cártel Jalisco; Andy, igual que lo hizo en su tiempo Fito Elías Calles, aspira a mantener vivo el legado de su padre.

Revelaciones en cámara lenta

Defender a Andrés López Beltrán no ha sido algo que haya podido hacer la presidenta Claudia Sheinbaum con facilidad y disposición. Al contrario. López Beltrán, hijo del mentor de Sheinbaum, y su jefe político, Andrés Manuel López Obrador, ha sido una pesadilla con la que ha tenido que lidiar para evitar un choque con el expresidente, que en este momento de su vida ha dado señales de que lo que más le interesa es evitar que ninguno de sus tres hijos él mismo sea sujeto de un proceso penal en México y cuidar que alguno de ellos no termine en la corte federal de Manhattan.

Raymundo Riva Palacio

La cancelación de la visa de Andy, el segundo de sus hijos y el más involucrado en la política, es la antesala para que, en función de los intereses estratégicos en Washington, sea acusado de un delito que amenaza la “seguridad nacional”, razón de la revocación, que significa que lo están investigando por asuntos que tienen que ver con crimen organizado y terrorismo.

La decisión causó turbulencia en la ‘4T’ y agudizó sus contradicciones, frente al enojo en Washington por la impunidad que le otorga el gobierno a morenistas sospechosos de lazos criminales.

Sheinbaum fue puesta una vez más en una situación incómoda y de desgaste personal por no confrontarse con López Obrador. Sigue pagando los costos de blindar al gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, y ahora López Beltrán, de quien no tienen duda en la Presidencia de que lo están investigando por el contrabando de combustible, y que junto con el secretario de Educación, Mario Delgado, y el coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas, estaban en una lista de la que fue informado el gobierno en febrero pasado, por sus presuntos vínculos con el contrabando de combustible y con el crimen organizado.

El tema del contrabando de combustible surgió como un asunto relevante en marzo de 2025, cuando autoridades federales aseguraron en el puerto de Altamira, en Tamaulipas, el Challenge Procyon, un buque tanque con 10 millones de litros de diésel de contrabando. Cuatro meses después, el embajador de Estados Unidos, Ron Johnson, le pidió que atendiera el huachicol fiscal. Sheinbaum se defendió con la enumeración de acciones emprendidas, pero el embajador le respondió que no era suficiente, que los detenidos eran de bajo perfil, y que no había acciones para desmantelar las redes de complicidad dentro de su gobierno y entre empresarios.

Sheinbaum no tenía en el radar la posibilidad de que Andy estuviera metido en ese negocio, pero ya había estado recibiendo presiones desde junio de ese año de López Obrador para saber si sus hijos Andrés y José Ramón estaban en la lista para revocar las visas de 96 políticos, empresarios y artistas sobre la que días antes le había informado el entonces canciller, Juan Ramón de la Fuente.

El nombre de Andy involucrado con el huachicol fiscal saltó en la investigación sobre el Challenge Procyon. Información de inteligencia del gobierno mexicano había encontrado evidencia de su probable participación en ese negocio ilegal, en asociación con el senador Adán Augusto López Hernández. En julio de 2025, Johnson puso el énfasis en el senador, y empezó a insistir en Palacio Nacional que los acuerdos políticos “previos” -no identificó a López Obrador- mantuvieran la impunidad de políticos de Morena, señalando que eso podría provocar un desencuentro con Washington y generar una crisis. Sheinbaum le respondió que se estaba trabajando en ese caso, identificando como el centro de la queja el tema de La Barredora y Hernán Bermúdez Requena.

La investigación sobre el contrabando de combustible en la Fiscalía General, sin embargo, llevó a la pista de López Beltrán. Al llegar información de ello a Palacio Nacional, le pidieron al fiscal Alejandro Gertz Manero que cerrara esa investigación, que dijo que sí, pero no obedeció. Los fiscales de Gertz Manero descubrieron que Andy estaba asociado con Raúl Rocha Cantú, el exdueño del concurso de Miss Universe, en varios negocios, sobresaliendo el de contrabando fiscal. El fiscal le ofreció un criterio de oportunidad a Rocha Cantú, pero antes de que pudiera avanzar, lo forzaron a renunciar.

La nueva fiscal, Ernestina Godoy, congeló la investigación y le retiró el criterio de oportunidad, pero mediante un acuerdo extraño que se desconoce, acordaron con Rocha Cantú su silencio y que se mantuviera fuera de México con un bajo perfil, que rompió recientemente cuando se le fotografió en Mónaco, lo que le provocó una llamada de atención desde Palacio Nacional. Lo que en México fue un encubrimiento claro, en Estados Unidos se mantuvo como una investigación de los negocios de Andy y Rocha Cantú en el contrabando de combustible.

Oficialmente Estados Unidos no ha vinculado en sus conversaciones con funcionarios mexicanos a López Beltrán con Rocha Cantú, un polémico empresario regiomontano con estrechas relaciones con la clase política en Tabasco, en particular con López Hernández y Bermúdez Requena, a través de su socio Jacobo Reyes León, muy cercano a ellos y detenido en diciembre acusado de contrabando de combustible, delincuencia organizada y tráfico de armas. Pero la insistencia para que actuara en contra del senador llevó a la presidenta, hace ya un año, a tener la certidumbre de que también estaba siendo investigado en Estados Unidos.

Desde que inició su gobierno en octubre de 2024, López Beltrán ha sido un problema de gestión permanente para la presidenta. Primero fue en el campo de la política, pero desde hace poco más de un año por sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada y la corrupción. Han sido tan constantes los reportes que llegan a Palacio Nacional sobre el hijo de López Obrador, que a manera de anécdota, cuando el facturero Víctor Manuel Álvarez Puga fue detenido en Miami en octubre pasado, comentó que cuando menos, en ese caso de corrupción, no estaban metidas sus manos.

La presidenta se exaspera regularmente cuando se cruza Andy en su camino, pero no puede hacer realmente nada, por su escaso margen de maniobra. En repetidas ocasiones ha mencionado en su equipo que está cansada de limpiar los pañales de los hijos del presidente y estar harta de sus torpezas. Incluso a Andy le llegó a decir que la protección que le había pedido su padre para él tenía el límite de lo posible. Pero eso fue el año pasado, y seguimos como empezó el gobierno, cubierto por el manto de impunidad. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

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Historias De Reportero //

Nueva grabación: el Clan de Andy y su pacto con el Cártel Jalisco

Su operador financiero relata cómo se coludieron con una célula del Cártel Jalisco

Carlos Loret de Mola

“No cuentan con ninguna prueba contra mi persona, acerca de algún acto inmoral o delictivo”, escribió el jueves Andy López Beltrán en la carta que dirigió al presidente Trump porque le quitaron su visa. “No estoy relacionado con ninguna actividad delictiva”, había declarado unos días antes en un programa afín a la 4T. Lo desmienten una serie de nuevas grabaciones presentadas anoche en Latinus: su operador financiero relata cómo se coludieron con una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación para proteger sus negocios en Veracruz.

El protagonista de la llamada telefónica es Amílcar Olán, íntimo amigo de Andy y Bobby López Beltrán. Amilcar presume la cercanía de su hermano Luis Alberto Olán con el crimen organizado: “él maneja todo eso… todos son sus brothers, sus compas”, sintetiza Amílcar Olán con el desparpajo con el que estamos acostumbrados escucharlo hablar por teléfono de sus contratos multimillonarios y operaciones corruptas.

En otra grabación, Luis Alberto Olán le reporta a su hermano Amílcar cercanía con el jefe de plaza del cártel Jalisco en Veracruz, dejaron de extorsionar al dueño de una mina de balasto, proveedora de que yo conozco Tanque aquí, al de la maña, y como vio que no lo volvieron a molestar. refiere a Iván Cazarín Molina, alias El Tanque, identificado por el gobierno mexicano como líder del CJNG en Veracruz. Un documento del Ejército mexicano lo vincula también cártel de La Barredora, que encumbró el colindante estado de Tabasco gracias a que el entonces gobernador, el morenista Adán Augusto López Hernández (posteriormente secretario de Gobernación de AMLO), nombró como su secretario de Seguridad a Hernán Bermúdez Requena, acusado por el propio gobierno de ser el jefe de esa organización criminal.

Según se desprende de las grabaciones exhibidas en el reportaje de Mario Gutiérrez Vega, Amílcar Olán encargó a su hermano Luis de la mano del Cártel Jalisco Nueva Generación para controlar todas las le sirvieron para abastecer las obras del Tren Maya el Tren Interoceánico gracias a los contratos que recibió del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Luis Alberto Olán supervisó los envíos de cientos de toneladas de esta piedra que se coloca bajo las vías del tren. No tuvieron contratiempos. Estaban de la mano de los narcos.

La amistad entre Amílcar Olán y los hermanos Andy y Bobby López Beltrán, y la autenticidad de las grabaciones que ha presentado Latinus desde hace más de dos años, fue en su momento confirmada por el expresidente López Obrador. En una conferencia mañanera también confirmó que Amílcar era contratista de su gobierno. Dijo que no tenía nada de malo. Los documentos y grabaciones presentadas por Latinus significan miles pesos en contratos. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. A7)

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 ¿Ya se lo imaginaron de diputado federal?

Andy López Beltrán, igual que lo hizo en su tiempo Fito Elías Calles, aspira a mantener vivo el legado de su padre.

Pascal Beltrán del Río

Los hijos de los expresidentes de la República casi siempre han sido personajes incómodos. Sobre todo, durante los primeros años después de que sus progenitores dejaron el poder. No se dice en vano que el año más difícil del sexenio es el séptimo. Los presidentes suelen salir del cargo con una imagen deteriorada, la mera percepción de que quieren seguir mandando condena a sus hijos a no asomarla cabeza.

Por eso, los pocos vástagos de expresidentes que tuvieron una carrera política la hicieron cuando habían pasado muchos años de que sus padres se habían alejado de la vida pública. Eso sucedió con Cuauhtémoc Cárdenas, Miguel Alemán Velasco y Enrique de la Madrid, los únicos que han sido legisladores.

Andrés Manuel López Obrador es caso aparte. Junto con Plutarco Elías Calles, es el único que ha conseguido mantener influencia al concluir su mandato y pervivir en el imaginario colectivo pese al agotamiento de su poder formal.

Andy López Beltrán, igual que lo hizo en su tiempo Fito Elías Calles, aspira a mantener vivo el legado de su padre. El segundo de ellos fue secretario de Comunicaciones y Obras Públicas del presidente Lázaro Cárdenas, durante siete meses, hasta que éste se deshizo de él del resto de los callistas incrustados en su gabinete, en junio de 1935.

Hoy, Andy aspira ser diputado federal, algo que, de conseguirlo, sería apenas el quinto caso en la historia en la que el hijo de un expresidente llega al Congreso de la Unión. Los anteriores fueron los tres ya mencionados, además de Benito Juárez Maza, hijo del Benemérito, quien lo hizo durante el Porfiriato.

La diferencia radicaría en que Andy se convertiría en legislador el de septiembre de 2027, menos de tres años después de que su padre dejó el poder. Y, si no cambian las cosas, lo haría en momentos en que Palenque —lugar donde el expresidente ha vivido desde su “retiro” de la política— proyecta una larga sombra sobre la capital del país.

¿De quién habrá sido la idea de que Andy busque una diputación? Él anunció la decisión junto con su salida de la Secretaría de Organización de Morena, después de una seguidilla de malos resultados electorales a nivel local que se atribuyeron a él. Pero ¿qué factores propiciaron que se fuera a hacer campaña por los pueblos y rancherías del distrito electoral 06 de Tabasco?

¿Lo habrá querido así la presidenta Claudia Sheinbaum, para removerlo de la dirigencia de Morena? ¿Lo habrá pedido el expresidente para colocar a su hijo en posición de aspirar a un cargo mayor en 2030 o, simplemente, para proveerlo de fuero?

En todo caso, ¿ya se habrán imaginado en el oficialismo qué pasará cuando Andy llegue a San Lázaro? Dependiendo de lo que suceda en los próximos meses, y si se concreta su candidatura, arribará la Cámara de Diputados, ya sea como mandamás legislativo y correa de transmisión de Palenque… o como apestado. En cualquier caso, su paso por la bancada morenista no será fácil para los demás legisladores del oficialismo ni para el gobierno de Sheinbaum.

¿Será coordinador de la bancada o un diputado activo que genere confusión sobre quién tiene el poder real en el grupo parlamentario? O bien, ¿se convertirá en un diputado anodino, como lo fue Cuauhtémoc Blanco, al que sólo le importe el fuero, dedicarse a jugar pádel, viajar, mientras arrastra la historia de su visa revocada?

Me pongo a pensar si se han hecho esas preguntas en Palacio Nacional. Es relevante, pues si de por sí hay quien cuestiona a quién debe hacerse el mayor caso en el “movimiento de transformación”, esa duda, con la cercanía cada vez mayor de la sucesión presidencial de 2030, sólo habrá de subrayarse con Andy paseándose por el Palacio Legislativo.

Compitiendo por el distrito que eligió para hacer campaña sin que nadie se lo cuestionara, el junior no tendrá muchos obstáculos para llegar a San Lázaro. Sólo podría impedirlo un inesperado rechazo del electorado tabasqueño, que por ahora no se ve en el horizonte, o un manotazo decisivo de la Presidenta. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)