28 de septiembre de 2022

En este Día de la Mujer, que protesten y levanten todas las voces

Día de la Mujer. Fotos y videos de protestas en México y el mundo -  Mediotiempo

De mi madre aprendí a ver la vida como si fuera una fiesta en la que todos los días había un pastel que disfrutar. Pero sobre todo aprendí, a respetar a las mujeres, a no ver diferencia alguna entre hombres y mujeres.

por Alejandro Maciel

Esa noche de invierno, yo tal vez tendría unos 7 años, mi mamá me dijo: “No te preocupes. Si te da miedo, me llamas por teléfono”. Me acarició la cabeza y entonces sacó de su bolso, un papel y me lo dio. Ella era enfermera y para cuidar de nosotros sus hijos, hacia guardias especiales de 12 horas por las noches.

Recuerdo que cuando esperábamos el camión en la noche fría, yo me pegaba a sus piernas, tratando de que no se fuera. En esas guardias especiales, ella se ganaba 20 dólares, y aunque al amanecer tendría que cubrir su turno en el Instituto Mexicano del Seguro Social, nunca la vi quejarse después de trabajar 18 horas seguidas.

Mi madre no lloraba. Creo que sólo una vez la vi limpiarse las lágrimas y eso fue de impotencia porque nos cortaron la luz por falta de pago. Ese fin de semana tuvimos que pasarlo con velas, a pesar del invierno que se colaba por los vidrios rotos de nuestra casa.

Pero a mi madre no la derrotaba nada. Cuando había poco dinero y poca comida, se ingeniaba cualquier cosa. Se quitaba su uniforme ponía a un lado sus desvelos y de sus manos, casi sin nada en la cocina, salía un platillo que disfrutábamos mis hermanos y yo.

Con ella aprendí el valor del trabajo duro, la tenacidad, la integridad. Aprendí a que la palabra que se empeña vale tanto como un cheque al portador. Aprendí que a pesar de las desventajas siempre hay la posibilidad de salir adelante.

De mi madre aprendí a ver la vida como si fuera una fiesta en la que todos los días había un pastel que disfrutar. Pero sobre todo aprendí, a respetar a las mujeres, a no ver diferencia alguna entre hombres y mujeres.

Claro que mi madre no fue la única que sufrió el abandono de un esposo. Muchas como ella se esforzaron cada minuto de su vida para sacar adelante a sus familias, asumiendo el papel de hombre y mujer.

Por eso hoy que es el Día Internacional de las Mujeres, no puedo más que sumarme a todos los homenajes, a todas las acciones que reivindiquen sus derechos.

Son tantas las mujeres que he conocido que han luchado a brazo partido por sus familias que no puedo dejar de reconocerlas en este y en cualquier día.

A mi madre los años de desvelo le pasaron factura y hoy su Alzheimer no le permite recordar absolutamente nada. Afortunadamente yo sí me acuerdo, y por lo mismo estoy a favor de la reivindicación de las mujeres, de sus luchas. Me siento orgulloso de sus manifestaciones, aunque hagan destrozos. Me uno a su causa, a pesar de que en México las acusen de vándalas porque han decido a protestar con toda la furia que les ha dado la impotencia de la violencia y la desigualdad.

Yo sé que ellas no necesitan mi solidaridad ni mi apoyo, pero como hijo educado por una mujer, no me queda mejor camino que unirme a cada una de sus causas.

En México ellas han decidido hacer un paro nacional para protestar contra los feminicidios, la desigualdad y el machismo arraigado en nuestra sociedad. Pues que paren todo, que reivindiquen sus derechos. Estoy seguro de que, si mi madre no estuviera aquejada por el Alzheimer, les diría a mis hijas, sus nietas, que hay que participar, porque nada en esta vida, se obtiene sin luchar por ello.


ARTÍCULO DE ALEJANDRO MACIEL DIRECTOR, LOS ANGELES TIMES EN ESPAÑOL  PUBLICADO EL 7 DE MARZO DE 2020 

Alejandro Maciel cursó la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue editor asociado en la revista People en Español; subdirector del Diario/La Prensa en Nueva York. Maciel ha dirigido numerosas publicaciones en el sur de California.

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