26 de octubre de 2021

Restos hallados son de Tomás Rojo, vocero de los yaquis: Fiscalía

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La Fiscalía General de Justicia de Sonora confirmó la muerte de Tomás Rojo Valencia, vocero de la Tribu Yaqui. Gobernadora y gobernador electo confían en que su muerte no quede impune.

Hay una guerra por los recursos naturales en Sonora: Washington Post

Mediante un comunicado, la dependencia señaló que corresponden a Rojo Valencia los restos localizados en Vícam, Sonora, en días pasado.

Una vez concluidos los análisis de confronta o comparativa genética por ADN a los restos localizados el pasado jueves 17 de junio en la comunidad de Vícam, fue posible llegar a la comprobación científica de que corresponden a quien en vida llevara el nombre de Tomás Rojo Valencia, vocero de la etnia Yaqui», afirmó la FGJE.
La identificación científica de la víctima se realizó en tres fases, india la Fiscalía: • En primer término, la pre-identificación:Inició el mismo día del hallazgo, ya que la vestimenta del cuerpo localizado correspondía a detalle a la que fue descrita por sus familiares el día que realizaron la denuncia por su desaparición.
• El segundo paso fue la prueba dactiloscópica:Fue necesario un recurso biotécnico de rehidratación humana, que nos permitió recuperar las huellas dactilares y, de esta manera, realizar la comparativa con sus registros.
• Tercer paso de confirmación confronta genética de ADN: La mañana de este lunes 21 de junio, el proceso de confronta o comparativa de ADN con sus familiares arrojó resultados positivos.
Con ello, indica la FGJE, queda plena y científicamente comprobado que se trata de la persona que fue reportada como desaparecida el pasado jueves 27 de mayo ante esta Fiscalía de Sonora.
A partir de este momento, el dictamen pericial de la autopsia, la causa de muerte, así como los indicios y datos de prueba recuperados por personal de Servicios Periciales en el lugar del hallazgo, quedan como información reservada y protegida para garantizar el debido proceso de la indagatoria, finalizó el comunicado.


Claudia Pavlovich [email protected]
·

Mis condolencias a la familia de Tomás Rojo y a la tribu Yaqui, ante la pérdida de uno de los más férreos defensores de su territorio, sus recursos naturales y sus usos y costumbres. Confío en que la @fgjesonora llegue a fondo en la investigación y su muerte no quede impune. DEP.


Alfonso [email protected]
·

Recibo con pesar la confirmación de la muerte de Tomás Rojo Valencia, vocero de la tribu yaqui y líder social en nuestro estado.25183629

Alfonso [email protected]·

La Fiscalía General de Justicia debe acelerar las investigaciones correspondientes para dar a la brevedad con las causas y los responsables de su fallecimiento. Mi respaldo y apoyo total a familiares y miembros de la comunidad Yaqui ante tan lamentable pérdida.

Abordan en The Washington Post el caso Tomás Rojo

Ricardo Raphael / The Washington Post
Viernes 18 de Junio de 202

El estado mexicano de Sonora vive una guerra cruel por los recursos naturales. La lista de las víctimas de esta confrontación crece todos los meses. El 27 de mayo desapareció el vocero del pueblo yaqui Tomás Rojo Valencia. Dos semanas después fue acribillado en Cajeme Luis Urbano Domínguez, activista también a favor de los derechos del pueblo yaqui. El 3 de mayo, en ese mismo municipio, perdió la vida Abel Murrieta Gutiérrez, candidato a presidente municipal, exprocurador general de la entidad y abogado de la familia LeBarón, cuyos integrantes también son víctimas de esta guerra. El común denominador de todos estos casos es la lucha por el territorio.

El asesinato del defensor yaqui Luis Urbano exhibe de nuevo el peligro de  la lucha por el agua en Sonora | EL PAÍS México

A principios de noviembre de 2019 fueron asesinados tres mujeres y seis niños de la familia LeBarón en una emboscada en el municipio de Bavispe. Alfonso Durazo, entonces secretario de Seguridad Pública federal, afirmó que esta tragedia pudo ser la consecuencia de una disputa por el territorio entre organizaciones criminales.

Adrián LeBarón, padre y abuelo de las víctimas, aseguró que detrás de este sangriento episodio estaba el Cártel de Caborca, encabezado por el viejo narcotraficante Rafael Caro Quintero. Explicó que el control del agua pudo haber sido el móvil detrás de la masacre. También se especula que la disputa por el litio es parte del problema.

Abel Murrieta Gutiérrez fue consejero legal de la familia LeBarón. Además de asesorarla en su reclamo para obtener justicia, también habló fuerte en contra de las empresas criminales que disputan el territorio sonorense. Días antes de ser acribillado, quien también fuera candidato a presidente municipal de Cajeme arremetió contra los intereses delictivos que azuelan la región desde hace más de tres años.

Es difícil desvincular los asesinatos de estas personas de la pugna por el agua y otros recursos naturales de la región. Sobre todo cuando a las víctimas se sumaron después Tomás Rojo Valencia y Luis Urbano Domínguez. Rojo Valencia es uno de los voceros más importantes del pueblo yaqui. Labró su reputación en 2014 cuando, junto con Mario Luna Romero, encabezó la lucha contra la construcción del Acueducto Independencia, que terminó desviando agua del río Yaqui hacia la ciudad de Hermosillo, a pesar de una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a favor de las comunidades yoremes (yaquis y mayos).

“El común denominador de todo es el despojo, la criminalización e incluso la desaparición”, solía decir Rojo Valencia antes de su propia desaparición. Desde diversos países se han hecho llamados al Estado mexicano para que este vocero del pueblo yaqui regrese con su familia. También en México, líderes políticos e intelectuales han manifestado preocupación por el hecho.

En un primer momento la Fiscalía General de Justicia de Sonora especuló que Rojo Valencia podía haber sido secuestrado con el propósito de influir en las elecciones del 6 de julio. Sin embargo, conforme los días transcurren, prevalece como móvil principal de la desaparición los intereses del crimen organizado en la zona. Esta hipótesis tiene coincidencia con la de la masacre de la familia LeBarón y el asesinato de Abel Murrieta.

El homicidio de Luis Urbano, el 12 de junio, confirmaría la autoría del crimen organizado en la desaparición de Rojo Valencia. No solo se trataba de otro activista a favor de los derechos al agua del pueblo yaqui, sino de un hombre muy cercano a él.

Esta última tragedia impone una duda grande sobre la posibilidad de que el vocero yoreme regrese a Vicam, la comunidad donde habita su familia. Esta guerra por los recursos naturales de Sonora cuenta con el silencio cómplice de algunos actores relevantes. Sorprende, por ejemplo, que el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, cuyo titular es el antropólogo Adelfo Regino Montes, no haya emitido ningún comunicado y tampoco haya acudido a prestar auxilio a las familias asediadas.

También es sintomático el discurso parco del presidente, sobre todo cuando Andrés Manuel López Obrador se comprometió en 2019 con un Plan de Justicia para el Pueblo Yaqui que, a la fecha, sigue sin cumplirse.

Podría decirse que el gobierno de México está dispuesto a enfrentar cualquier injusticia siempre y cuando esta no sea impuesta por las organizaciones criminales que están disputando los recursos de las comunidades. La reiterada convicción del presidente de no combatir a estas empresas ilegales está cobrando demasiadas víctimas.

Con el rostro cubierto para ocultar su identidad, varios familiares de Tomás Rojo Valencia emitieron un videocomunicado el 3 de junio. Ahí dejaron en claro que la guerra por los recursos naturales ha impuesto terror en la zona: “Sabemos que este atentado contra la libertad y la vida es una reprimenda para que nos quedemos callados (…) Es un acto más de intimidación y de hostigamiento, puesto que este crimen en contra de nuestro ser amado Tomás no es el único. Hay muchos más (…) y nuestros hermanos yoremes han callado hasta este momento por temor a las represalias”.

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