23 de septiembre de 2021

LA POLÍTICA HOY

Columnas de Opinión del domingo 15 de agosto de 2021

Templo Mayor

VAYA que la derrota electoral impactó en la manera en la que Claudia Sheinbaum gobierna la CDMX, pues el perfil técnico que presumía en 2018 ya dio paso a una fase política ruda.

PRIMERO, fichó como secretario de Gobierno a Martí Batres, un morenista puro y duro, para tratar con los nuevos alcaldes de oposición que toman posesión el 1o. de octubre.

LUEGO, cambió el color del logotipo de su administración borrando el verde en favor del guinda que usan el gobierno federal y Morena y explicó esa modificación como un “back to the basics”.

AHORA, emulando las mañaneras de Palacio Nacional, se lanzó con todo contra el Tribunal Electoral calificando como “un robo” la anulación de cuatro casillas en Azcapotzalco, con lo que los morenistas perdieron una diputación federal que ahora será del PAN. Y si alguien piensa que la mandataria local ya está en campaña para el 2024, seguramente… ¡tiene razón!

RUMBO a la elección de gobernador en Tamaulipas del 5 de junio del 2022, el PAN y el PRI enfrentan dos decisiones complicadas: uno, si irán en alianza y, dos, a quién postularán para hacerle frente a Morena y sus satélites.

POR EL blanquiazul, suena Jesús “Chucho” Nader, presidente municipal de Tampico y, por el tricolor, el diputado federal Enrique Cárdenas, como los mejor posicionados para enfrentar a los gallos de la 4T encabezados por Adrián Oseguera y Américo Villarreal.

Y CUENTAN que en esas dos decisiones tendrán mucho que ver el gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca y su antecesor, el priista Egidio Torre, quienes -dicen- han estado en contacto para evitar que un morenista llegue a la gubernatura y lance una cacería de ex mandatarios estatales.

MUCHAS OLAS provocó en Guanajuato la decisión que tomó Andrés Manuel López Obrador para evitar inundaciones en la zona aledaña de la inconclusa presa El Zapotillo ubicada en Los Altos de Jalisco.

EL RESERVORIO será concluido con una cortina de menor altura y el agua que se acumule no será suficiente para cumplir con el objetivo inicial de dotar de agua a Guadalajara y a León, por lo que sólo habrá abasto para los tapatíos, y los leoneses tendrán que buscarle por otro lado.

INCLUSO hay quienes opinan que se trata de un castigo a los habitantes de la capital mundial del calzado después de que en junio le hicieron el feo al titular de la Profeco, Ricardo Sheffield, quien perdió la alcaldía como candidato morenista. Pero seguro que se trata de una decisión técnica y no de un zapatazo político… ¿verdad?

(F. Bartolomé, Reforma, p. 9)

Bajo reserva

Morena y la otra conquista de la CDMX

Poco a poco, desde Palacio Nacional y con todo el aparato del gobierno federal, se está operando la “reconquista” de la Ciudad de México, que Morena perdió tanto en alcaldías como en posiciones en el Congreso local. Durante la última semana, los programas sociales de la ciudad pasaron de verde a guinda y adoptaron el mote “bienestar”, palabra acuñada por el gobierno de López Obrador para denominar a sus apoyos sociales.

Por su parte, Estefany Correa —ex integrante de su Ayudantía, y quien hace poco más de un mes sustituyó a Cristina Cruz como delegada de los programas sociales del gobierno federal ante la derrota capitalina— se la pasa en los centros de afiliación para la pensión de adultos mayores y promoviendo activamente la vacunación contra Covid-19 en la capital.

En redes sociales doña Estefany presume que, siguiendo la instrucción del Ejecutivo federal, labora 16 horas diarias para hacer dos sexenios en uno, como dice el Presidente. La primera prueba de fuego, nos comentan, de esta nueva “reconquista” rumbo a 2024 será la participación y votación que habrá en la próxima consulta de revocación de mandato.

Coctel de gérmenes

En el Senado hay un repunte de contagios por Covid-19 con las recientes sesiones presenciales, pero eso no importó al presidente de la Mesa Directiva, Eduardo Ramírez, en la Vieja Casona de Xicoténcatl, quien realizó su informe de labores con más de 200 invitados, entre legisladores, gobernadores electos, funcionarios, banda de música, danzantes y obviamente periodistas atiborraron el recinto, sin faltar el diputado Gerardo Fernández Noroña, recientemente contagiado y quien convivió, sin cubrebocas, con propios y extraños en el ágape legislativo. Vaya coctel de gérmenes en aras de lo que, nos dicen, es el predestape de Ramírez rumbo a la gubernatura de Chiapas.

Corte a los aspiracionistas

Al menos unos 70 profesores, la mayoría con estudios de maestría, fueron despedidos de varios planteles de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJ), proyecto estrella del gobierno del presidente López Obrador. Denuncian acoso laboral, despido injustificado, ausencia de prestaciones sociales y liquidaciones, entre otros agravios. Tal vez en Palacio Nacional aplicaron aquello de que dichas personas están tan preparadas que califican dentro del rango de los “aspiracionistas” que no encajan con el proyecto de la 4T.

Nueva tarea a Rosa Icela

En este espacio ya le hemos comentado que hay funcionarios de alto nivel a los que el presidente Andrés Manuel López Obrador les ha encargado tareas que poco tienen que ver con el puesto a los que fueron designados originalmente. Por ejemplo el canciller Marcelo Ebrard o Arturo Herrera, en conseguir vacunas contra Covid-19 en el extranjero.

Pero al parecer hay una nueva secretaria que se los lleva de corbata a estos secretarios en tareas extras y se trata de Rosa Icela Rodríguez, titular de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), quien además de su importante puesto, está como encargada de la vacunación en los municipios de la frontera norte, pero como si esto no fuera suficiente, el Ejecutivo federal le asignó otro: encargada de los Tianguis del Bienestar. Al parecer, toda la apuesta –política, electoral y de gobierno— del Presidente gira alrededor de los programas sociales. (Bajo Reserva, El Universal, Nación, p. A2)

Sacapuntas

Solidaridad mexicana

De inmediato, el presidente López Obrador instruyó al canciller Marcelo Ebrard, al titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, y a la coordinadora Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, a enviar ayuda a Haití, donde un sismo de 7.2 grados dejó ayer centenas de muertos. El mandatario mexicano lamentó la tragedia y sin pensarlo dos veces ordenó apoyar.

Pactan reunión

Por cierto, a tres días de que inicie la LXV Legislatura y el presidente López Obrador rinda su Tercer Informe de Gobierno, la bancada de Morena en San Lázaro, liderada por Ignacio Mier, se reunirá con el mandatario. El encuentro está programado para el próximo 27 de agosto y prevén también la asistencia de la fracción del Senado, a cargo de Ricardo Monreal.

Gibrán va con Monreal

Hablando del senador Ricardo Monreal, quien ya le declaró su simpatía con miras a 2024 es el ex aspirante a la dirigencia morenista Gibrán Ramírez. El joven, que realiza una gira por el país promoviendo su llamada Red Morena, sugiere, igual que el zacatecano, que en la definición del candidato presidencial de su partido intervenga el Instituto Nacional Electoral.

Crece el G-5 

Ahora sí el magistrado José Luis Vargas se quedó sin aliados en el TEPJF. Mónica Soto, quien le había sido incondicional, votó contra su proyecto para ratificar el triunfo de la morenista Gabriela Jiménez como diputada federal del Distrito 3, en Azcapotzalco. Es decir, se alineó al grupo mayoritario, liderado por Janine Otálora, al que ahora se le conoce como G-6.

Resultados, en Iztacalco

Reducción significativa en delitos en Iztacalco presentó el alcalde Armando Quintero en su Tercer Informe de Gobierno. De un promedio mensual de mil 50 ilícitos reportados cuando inició su gestión, en 2018, bajó a 750 en la actualidad. Parte importante de esta mejora tiene que ver con la coordinación con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.   (Redacción, Sacapuntas, LA2, P.2)

Frentes Políticos

  1. Sobrevalorado. Ha quedado mal hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados. Sergio Baños, el alcalde de Pachuca, va de mal en peor. Una casa de encuestas por teléfono preguntó sobre su desempeño y salió mal calificado. En resumen, ha dejado mucho que desear. Peor que eso es lo que realiza con el desbordado uso del poder. Como otorgar los contratos importantes de la capital hidalguense a empresarios de otra entidad o estrenando como asesor a Javier Lozano, férreo opositor de la 4T. Mientras Omar Fayad, el gobernador de Hidalgo, estrecha la relación con Palacio Nacional, Baños ya traicionó a los empresarios de su región. Alguien recuérdele que sólo es el alcalde de Pachuca. Que no se crea lo que no es.
  2. Pedacería. Zacatecas se cae a pedazos. Alejandro Tello y su gobierno se han mostrado incapaces de contener la violencia y han cedido territorios. Tierra de nadie. Como Valparaíso, donde dos cárteles se disputan la plaza sin que el gobernador meta las manos. Es el estado con mayor tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, según cifras oficiales. En lo que va del año hubo 746 asesinatos, frente a los mil 065 de todo 2020. Y Fresnillo, con una tasa de 239 homicidios por cada 100 mil habitantes, es la localidad con mayor percepción de inseguridad de México: más de 96% de su población tiene miedo, según el Inegi. Tello entregará un estado incompleto. Parte se lo arrebató la delincuencia.
  3. Balanza en movimiento. Tras los últimos resolutivos de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el número de diputados federales del PAN a la LXV Legislatura pasó de 113 a 116. Feliz está su líder nacional, Marko Cortés. El TEPJF validó las victorias de Wendy Cordero, en el Distrito 3 de Nuevo León; Marco Antonio Almendáriz, en el Distrito 1 de Baja California Sur, y Wendy González, en el Distrito 3 de Azcapotzalco, en la Ciudad de México. “El PAN se fortalece con su triunfo. ¡Muchas Felicidades!”, escribió el dirigente en su cuenta de Twitter. Denunciaron irregularidades y se las ganaron a Juntos Haremos Historia. A ver si sabe qué hacer con tres curules más. He ahí otro dilema.
  4. Maquinaria pesada. A poco más de un año de que el Congreso aprobara la Ley de Amnistía para liberar a personas de grupos vulnerables acusadas por los delitos de aborto, contra la salud, sedición y robo, bajo ciertos criterios específicos, ésta sólo ha beneficiado a cinco personas. Así lo informó el Instituto Belisario Domínguez de la Cámara de Senadores. “La Secretaría de Gobernación confirmó cinco liberaciones por procedencia de amnistía, como resultado de las audiencias que se han tenido con jueces federales de entidades federativas para resolver sobre el otorgamiento del beneficio a 38 solicitudes recibidas por la comisión en marzo pasado”, dice el estudio de la investigadora Susana Ramírez. ¿Mover tan pesada estructura para que se atore en el escritorio?
  5. En busca de acuerdos. Si este domingo empresarios y productores del distrito de riego de La Laguna mantienen su postura de ampararse contra el proyecto de un acueducto para abastecer la zona metropolitana de Torreón, el gobierno cancelaría el proyecto, afirmó Andrés Manuel López Obrador. Conminó a los empresarios y productores que se oponen a acudir a la convocatoria y decidir el futuro del proyecto. “Haciendo un gran esfuerzo, queremos destinar a este acueducto 10 mil millones de pesos. Todavía no comenzamos y ya están presentando amparos, entonces, quiero hablar con ellos, con todos”, expuso el mandatario. Se quejan de que no invierten, y cuando lo hacen, se oponen. ¿Ya lo pensaron bien? (Frentes Políticos, Excélsior, Opinión p. 13)

Haití víctima

¿Víctima de quién o de qué? ¿De la naturaleza que la golpea con temblores y ciclones? ¿De sus vecinos inmediatos o lejanos? ¿De una larga historia que empezó con la caña de azúcar y la esclavitud? ¿De sus dirigentes a partir de la independencia? Una independencia extraordinaria, la de la segunda república de América (1791) pocos años después de la de los Estados Unidos, la de la primera república de América Latina, bajo la dirección del glorioso Toussain t-Louverture, mártir de Bonaparte, quién restableció la esclavitud y fracasó rotundamente en reconquistar la isla que había proporcionado ganancias fabulosas a los empresarios fran ceses a lo largo del siglo XVIII.

La primera y única revuelta victoriosa de esclavos en la época moderna tuvo que pagar a Francia durante más de un siglo costosas “reparaciones”. Los EU tardaron hasta 1862 para reconocer su independencia y Lincoln lo hizo porque el Sur que se oponía a eso había entrado en la Guerra de Secesión. Víctima del caos, Haití conoció la ocupación militar y la administración estadounidense de 1915 a 1934. Hoy se habla, a petición de varios haitianos, de una posible nueva administración americana.

La realidad es tétrica, la de un país sumergido, que no se encuentra ni en la categoría antigua de “países en vías de desarrollo”, ni en la políticamente correcta de “países emergentes”. Haití no se ha desarrollado y tardará en no ahogarse. La corrupción de sus dirigentes y la violencia de las pandillas se han manifestado de manera espectacular con el asesinato del presidente Jovenel Moïse, probablemente ideado en los mismos círculos político-criminales del poder, un presidente que el pueblo no llora. El pueblo es la primera víctima del terror que impone el crimen organizado, algo que ocurre cuando el Estado se desintegra y deja campo libre a los matones.

La gran isla caribeña, la antigua Saint Domingue/Santo Domingo, está dividida en dos estados, Haití al Poniente, Santo Domingo al Oriente. “Cuando Haití producía la cuarta parte de las riquezas francesas (en el siglo XVIII), sólo había vacas en el territorio vecino”, afirma el historiador Jean-Marie Théodat. “Hoy la República Dominicana es diez veces más rica que Haití con una población similar y los mismos riesgos climáticos”.

El desmantelamiento progresivo de las estructuras productivas cavó el abismo económico en el cual cayó el país. Más de cuatro millones de personas viven en una situación de inseguridad alimentaria. Sin embargo, afirma Lyonel Trouillot, escritor haitiano, “nuestro país no es maldito. Las realidades son las consecuencias de acciones humanas, de los que nos gobiernan”.

La escuela está en ruinas: J.M. Théodat recuerda haber visto “un maestro enseñar al mismo tiempo a dos clases de cincuenta a sesenta alumnos, con un libro de texto en cada mano. Los alumnos más viejos tomaban su lugar para ayudarlo”. Todos los que alcanzan cierto nivel huyen a Estados Unidos y Canadá: 85% de los estudiantes con licenciatura salen del país.

En tales condiciones, las perspectivas no son muy alentadoras: “Mientras la base siga podrida, Haití no podrá salir adelante”, profetiza Théodat, la base siendo la clase política dueña de lo que queda del Estado. (La Croix, 9 de julio).

¿La asistencia internacional puede impulsar primero la construcción de un nuevo Estado, antes de poner las bases de un verdadero desarrollo? El mismo problema existe en Líbano donde la pandilla eternamente en el poder no concede nada, lo que bloquea cualquier ayuda del FMI.

En el pasado, Haití ha sido beneficiado con mucha ayuda, especialmente después del sismo de 2010 que mató 200,000 personas. Esa generosidad muy real favoreció menos al pueblo que a la mafia gobernante. Todas las grandes ONG trabajan activamente en Haití, y las Iglesias también, especialmente la católica. Labor de Sísifo. Hoy, la población está tan agotada, la violencia tan presente, que no se ve qué pueden hacer los haitianos solos.   (Jean Meyer, El Universal, Opinión, p. 10)

Monsi le escribe a Andrés Manuel

Primero no entendí por qué Monsiváis me invitaba a oír con él el discurso de cierre de campaña de Andrés Manuel.

Daba igual: a veces Carlos me marcaba y me invitaba allá o acá, nunca explicando las razones, y siempre salía yo de aquellas citas imprevistas complacida de haber asistido.

Esta vez el lugar de encuentro fue un dormitorio del primer piso del Hotel Majestic, el viejo hotel de piedra fincado en el perímetro del Zócalo.

El cuarto era pequeño y adentro se encontraban ya los otros invitados de Monsiváis. Dos jóvenes, cuyos nombres ahora no recuerdo, Julia de la Fuente y Consuelo Sáizar.

—July y Cheli y Saby –así le gustaba a Monsiváis llamarnos a las tres amigas.

A lo que le solíamos contestar: —Y Monsi.

Monsiváis estaba sentado en un banquito en el breve balcón y fui a sentarme a su lado, en otro banquito. Un piso abajo, desde la calle, la gente que iba llegando a la plancha de cemento, lo saludaba con una familiaridad solo explicable por la fama.

La fama es ser conocido por cientos de miles de desconocidos.

—Hola Carlos.

—¿Cómo vas, maestro?

—Saludos a los gatos, profesor.

A eso de las dos de la tarde inició la ceremonia. Y por fin media hora más tarde, Andrés Manuel se acercó al micrófono.

Una figurita a lo lejos, su rostro en close up en la mega pantalla a su espalda, su voz magnificada en los edificios coloniales del Zócalo.

—Primero los pobres, para el bien de todos –llegó luego de varios párrafos la frase-lema de Andrés Manuel, y la plaza estalló en un aplauso.

Y Monsi se inclinó hacia adelante: venía lo que a él le importaba del discurso.

—Y luego –después de una pausa siguió Andrés Manuel—, luego todos los demás.

E inició una larga retahíla de identidades. Los maestros, los médicos, los obreros, los artistas, los profesionistas en general, los empresarios micro, pequeños, medianos y grandes.

Monsi en el balcón apalabraba sin voz y al mismo tiempo que la distante figura y el rostro en la mega pantalla, como si supiera de memoria el discurso: como si él lo hubiera escrito o como si él y Andrés Manuel lo hubieran escrito juntos o como si Monsi lo hubiera revisado cien veces la noche anterior.

—¿Te gusta? –me preguntó de soslayo, preocupado.

—Mucho –respondí.

No era la única ciudadana que había esperado todo el año de la campaña a que el candidato de la Izquierda ampliara el círculo de los que prometía beneficiar, al desmantelar el sistema neoliberal. Los pobres primero —eso estaba sobreentendido— pero luego los científicos, los artistas, los médicos, los profesionistas en general, los obreros, las mujeres.

Un círculo amplio en el que de hecho podrían caber todos y todas: esa era la empresa de una Izquierda moderna y democrática.

Al final del discurso la ovación fue estruendosa.

—¿Te gustó? –volvió a preguntarme Monsi angustiado.

—Mucho –repetí, verídicamente emocionada.

El incidente vine a recordarlo ahora, 15 años después, por motivos obvios.

Durante los tres primeros años de su mandato como presidente, Andrés Manuel ha omitido de su relato de Patria —y de sus acciones hacia la Patria— a cualquier otro sujeto que a los pobres, con la consecuencia de que en las últimas elecciones perdió el voto de las clases medias urbanas.

Igual que en aquel lejano 2006, Monsiváis ahora le aconsejaría ampliar el círculo de los beneficiarios de sus acciones políticas. O al menos eso me parece a mí. En todo caso, lo cierto es que si la Izquierda quiere volver a ganar la presidencia, esa tendría que ser su corrección en los últimos tres años de su actual mandato: abrir el círculo de sus beneficiarios, para que ahí quepan muchos, muchos más.   (Sabina Berman, El Universal, p. 2)

El general “supersecretario” (y la política)

A la luz de una serie de propuestas formalizadas en mayo pasado por el secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, el gobierno López Obrador determinó presentar como hecho consumado una reorganización de las fuerzas armadas que no solo requerirá reformas constitucionales y legales, sino que alterará el equilibrio de poder en el país.

La determinación anunciada para crear un Estado Mayor Conjunto en la Sedena, con un comandante general del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional —hasta ahora definida constitucionalmente con una corporación bajo mando civil—, entre otras acciones, depositará en manos del general Sandoval González una preminencia no vista en los 75 años transcurridos desde que en 1946 los militares acordaron tomar distancia de la política y dar paso a los civiles.

El documento “Reorganización de la Sedena”, fechado el pasado 3 de mayo —copia del cual, con sellos de seguridad, obra en poder de este espacio— circuló entre altos mandos de regiones y zonas militares tras obtener el aval del Presidente durante un acuerdo con el titular de la Defensa, según testimonios recogidos.

Estas propuestas plantean expresamente el propósito de iniciar un proceso que se extienda más allá de 2024, al término del presente sexenio, “para consolidarse —la Sedena— como un actor estratégico para la paz, seguridad y desarrollo nacional…”.

El general Sandoval, de 61 años, adelantaba en ese documento la nueva estructura anunciada el viernes: Estado Mayor Conjunto, Comandancia General, integración de la Guardia Nacional, separación entre áreas administrativas y operativas. Nada de eso figura aún en la Constitución ni en la Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos, que ha sido modificada en contadas ocasiones.

Este nuevo esquema es similar al que existe en otras naciones, incluso en América Latina, con la singularidad de que aquí se carece de una corporación intermedia, como la Guardia Civil de España o los Carabineros de Chile, subordinada a una entidad civil. Ese fue camino que intentó aquí la Policía Federal, malogrado bajo el gobierno Peña Nieto y abortado apenas iniciada la llamada Cuarta Transformación.

Este proceso de reestructura exhibe argumentos razonables de modernización, pero el mayor riesgo está en la política, como lo demuestra en otros temas el activismo político del titular de la Defensa, documentado con frecuencia en las “mañaneras” y difícil de encontrar entre sus antecesores, salvo quizás el caso de Hermenegildo Cuenca Díaz (1970-1976, con Luis Echeverría), cuya ambición de ser gobernador de Baja California —estado natal del general Sandoval— se vio frustrada por una súbita muerte, en mayo de 1977, en plena campaña electoral.

El analista del mundo militar Juan Veledíaz ha ubicado en las antípodas de ese activismo a dos generales secretarios, rigurosamente institucionales de cara a crisis históricas: Marcelino García Barragán (1964-1970, con Gustavo Díaz Ordaz), y Antonio Riviello Bazán (1988-1994, con Carlos Salinas).

Dos facetas adicionales generan justificada inquietud sobre este proceso de reorganización militar. El primero es el papel de la Secretaría de Marina, a cargo del almirante José Rafael Ojeda, también picado por el virus de la política, pero que habría pedido hacerse a un lado y no participar en el llamado Estado Mayor Conjunto.

El otro aspecto perturbador, tanto en la Defensa como en la Marina, son las tareas que la administración López Obrador asignó a las fuerzas armadas, como controlar aduanas y puertos —socavados por la corrupción, es verdad— y distribuirse virtualmente los estados en donde operan: la Marina, en las costas, pero no sólo ahí; Defensa, en el resto. En esos ámbitos de influencia mandan sobre la designación de jefes policiacos, entre otras muchas tareas. (Roberto Rock L., El Universal, Nación, p. A8)

La nueva Comandancia del Ejército Mexicano

Este pasado viernes 13, en el Campo Marte, hizo su pase de entrada de revista, la Comandancia del Ejército Mexicano, encabezada por el General de División Diplomado de Estado Mayor, Eufemio Alberto Ibarra Flores. Esta nueva unidad, sustituye al Primer Cuerpo del Ejército. Así, como a lo largo de su historia, las Fuerzas Armadas de México, se adaptan a las condiciones del entorno nacional e internacional sin perder la esencia y naturaleza de la profesión de las armas.

Ahora mismo, por ejemplo, la Real Fuerza Aérea de España, colabora en la extinción de los graves incendios en Grecia y Argelia. O la asistencia del Ejército alemán a la población, afectada en el norte del país, ante las catastróficas inundaciones.

Mención aparte, requiere la creación del Comando Aeroespacial de los Estados Unidos, durante la presidencia de Donald Trump así como la incorporación de la Guardia Nacional al Estado Mayor Conjunto, durante el primer mandato del Presidente Barack Obama, como consecuencia de una restructuración, que atendiera las situaciones de catástrofe hacia el interior del país.

Con estas rápidas referencias, la intensión es demostrar y dejar constancia, que es una tendencia general, la constante adaptación del instituto armado, sea en México o en Alemania. Y esto obedece a que se trata de una institución que acompaña, desde las primeras horas, a la creación del Estado.

En el caso específico de México, la puesta en marcha de la Comandancia del Ejército Mexicano, por una parte, se inscribe en el anuncio hecho por el Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, respecto de la transferencia de la Guardia Nacional, de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana a la Secretaría de la Defensa Nacional, hacia 2023. Por la otra, también obedece a la serie de responsabilidades que con el paso del tiempo, han venido asumiendo en este caso, el Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea Mexicana, en las tareas que les encomiendan y solicitan, tanto las autoridades civiles como la población en su conjunto.

La evolución de las instituciones, sin dejar su esencia y sentido básico de funciones, a lo largo de la historia de nuestro país, también se puede constatar, cuando entre otros ministerios, en 1821, se crean el de Guerra y Marina, junto con el de Justicia y Asuntos Eclesiásticos; Relaciones Exteriores e Interiores; y Hacienda. Casos similares se encuentran las historias contemporáneas a la fundación del Estado. De allí, que la ceremonia del pasado viernes 13, sea una muestra más de esa evolución y adaptación ante los antagonismos y enfrentará nuestro país.

También esta modificación estructural a la Defensa Nacional, en tanto Secretaría, le permitirá hacer más eficiente aspectos como la instrucción, el adiestramiento y capacitación de los integrantes del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, pues va contarse a partir de esa fecha, con una estructura más ágil para procesar los retos del país.   (Javier Oliva, El Sol de México, p. 17)

Batallas de la 4T: el frente judicial

La “Cuarta Transformación” (4T) se ha propuesto modificar la naturaleza del régimen heredado. Su estrategia implica usar instrumentos del Ejecutivo para deshacer, debilitar o neutralizar enclaves que dentro del propio aparato de gobierno se han convertido en focos de defensa de los intereses creados. Tal es el caso del poder judicial (PJ) que, no obstante, notables excepciones, históricamente está muy identificado con lo injusto y lo corrupto.

A partir de las revoluciones del siglo XVIII la teoría democrática sostiene que la división de poderes es consustancial al buen gobierno. De sus tres ramas clásicas —legislativo, ejecutivo y judicial— es el PJ el único que no surge directamente de la voluntad ciudadana.

En torno a este punto, el teórico de la división de poderes, Montesquieu, había considerado que, en “esencia” y frente a los otros poderes, el PJ era un “poder nulo”, es decir, sin base propia. Si la ley era clara y los jueces imparciales, sus decisiones tendrían la nitidez de un teorema y en la claridad de esas decisiones estaría su fuerza y legitimidad que, por tanto, sería básicamente moral.

Un teórico político no particularmente progresista pero agudo observador de la evolución política mundial, Francis Fukuyama, considera que, en su país, Estados Unidos, ese PJ ya está muy influido por grupos de interés y políticos, ha ido perdiendo la fuerza moral y en cambio ha ido usurpado áreas de dominio real que originalmente eran del ejecutivo, lo que constituye un signo de “decadencia política” (Political order and political decay, [N.Y. 2014], pp. 486 ss).

Por milenios, y salvo excepciones como la democracia ateniense, se supuso que entre menos dividida la autoridad mejor para el orden político. Por ejemplo, el imperio persa de Ciro el Grande (siglo V a. C.) además de una enorme red de espionaje construyó otra igual de caminos para su exclusivo con el sólo fin de enviar órdenes y recibir información que permitiera controlar todo proceso político significativo en las satrapías (provincias).

Cuando el estado nacional español empezó a tomar forma y se extendió a América, el rey Felipe II empleó casi todo su tiempo en mantener y extender el control directo sobre dominios enormes.

Cuando México por fin pudo dar forma a un sistema político propio optó por un arreglo acorde con las teorías más revolucionarias y modernas: una república democrática, presidencial, federal y con división de poderes. Sin embargo, lo que finalmente echó raíz fue un sistema centralista, presidencialista y autoritario. Desde el Porfiriato y hasta la decadencia del sistema priista no hubo espacio para la independencia del legislativo y el judicial. Sin embargo, cuando ese sistema se desmoronó, el PJ, sin haber modificado su naturaleza deformada por decenios de subordinación y corrupción, se encontró en un espacio desconocido: el de la libertad frente a la presidencia.

En principio, tal situación debería ser positiva, pero sólo si el PJ ya no cargara con el peso de su pasado de sumisión y corrupción, lo que no es el caso. Y el ejemplo más reciente es la escandalosa crisis del TEPJF, conformado por un puñado de magistrados con obvias ligas con los partidos del viejo régimen que hace imposible su imparcialidad, bajo sospecha de riquezas mal habidas y una disputa interna feroz. Ejemplos similares abundan.

El PJ, ya independiente del presidente, ha hecho todo lo posible por frenar a la 4T y aunque el jefe del ejecutivo lo ha calificado de “podrido” ha terminado por aceptar públicamente que él simplemente ya no dispone de instrumentos para reformarlo. En suma, un PJ que en el viejo régimen no era poder, ahora lo es, pero sin haberse librado de su pasado y con malas intenciones respecto a los cambios del presente. (Lorenzo Meyer, El Universal, Nación, p. A9)

El árbitro

En memoria de mi querido Chacho.

La función de un árbitro en materia constitucional es la de resolver las diferencias entre los otros poderes públicos. En los últimos años, con un poder legislativo en control del poder ejecutivo, la única garantía de estabilidad política e institucional radica en la Suprema Corte de Justicia; pero ¿qué pasa cuando el árbitro renuncia a su responsabilidad constitucional y su presidente se subordina públicamente ante el presidente?

La reforma a la Corte de 1994 fue concebida justo para un momento como el actual. El objetivo era conferirle certeza al proceso de cambio político que comenzaba a cobrar forma con la modernización de la estructura del poder judicial. Muy en el estilo de la época, se dieron dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás: por ejemplo, no hay ninguna Corte en el mundo democrático que requiera más de una mayoría simple para sus decisiones; en México se requieren ocho de los once votos. De la misma manera, se le confirió un enorme poder de control de los procesos internos al presidente de la Corte. Estos pecados de origen ponen de manifiesto, una vez más, la falta de visión de nuestros presidentes y su perenne compromiso con el statu quo, en aquel caso uno no muy democrático o encomiable.

Las anomalías con que nació la Corte son las que han creado el galimatías en que estamos en este momento porque le permitió al presidente López Obrador tomar control de la institución al forzar la salida de un ministro, nombrar a dos que le correspondían y subordinar al presidente de la Corte. En un santiamén, el presidente acabó en control del árbitro quien, a través de su presidente, congela todos los asuntos vitales que minan y amenazan los derechos y garantías más elementales de la ciudadanía. Cuando el árbitro deja de serlo, el país entra en un terreno por demás pantanoso.

La lista de asuntos pendientes en la Corte crece minuto a minuto; algunos de esos pendientes hablan de lo más elemental para la vida de una nación, como son la libertad de las personas, los derechos de propiedad y la permanencia de las reformas que se fueron adoptando en las décadas pasadas. Estos asuntos competen y afectan a toda la ciudadanía porque se refieren a la esencia de las relaciones entre la sociedad y el gobierno, entre el gobierno federal y los estados y, sobre todo, a los mecanismos de contrapeso que toda sociedad democrática y civilizada requiere para funcionar. Una sociedad que carece de esos mecanismos o cuando esos mecanismos se ponen en entredicho y no existen instancias capaces de protegerlos, deja de poder concebirse en términos de civilización y democracia. México no ha cruzado ese umbral, pero la subordinación de la Corte, especialmente de su presidente, al poder ejecutivo federal, nos pone en esa tesitura.

El ex ministro de la Corte José Ramón Cossío argumenta que “la función central de la justicia constitucional es -precisamente- retener esos intentos de apoderarse de ella. La justicia constitucional requiere de jueces que sostengan una plaza que es la Constitución”. Cuando esos jueces permiten la subordinación de la última instancia constitucional al ejecutivo, no sólo convierten a la justicia en una mera burla, sino que atentan contra la estabilidad del país.

El resultado electoral del pasado 6 de junio reduce parcialmente la gravedad del brete en que la Corte ha colocado a la ciudadanía. La pérdida de la mayoría calificada por parte de Morena y aliados cambia, al menos parcialmente, el panorama político, pero no resuelve el daño en que ya se ha incurrido y que son los asuntos que el ministro presidente de la Corte guarda celosamente y bajo llave en su cajón, como la prisión preventiva y la extinción de dominio, por citar dos especialmente abominables y ominosos.

La pregunta es qué sigue. Una posibilidad, la preferida de los políticos mexicanos, ahora acelerada por la decisión del presidente de “quitarle la corcholata” al proceso de sucesión y destapar a potenciales candidatos de Morena, es la de “nadar de muertito” por los siguientes tres años. Dada la presión a la que están sometidos los integrantes de la Suprema Corte de Justicia, ésta podría parecer una opción atractiva en su calidad de individuos, especialmente su presidente, pero implicaría una absoluta irresponsabilidad en términos de su compromiso constitucional.

Otra posibilidad sería la que proponen Jeambar Denis y Roucate Yves en su famoso libro Elogio de la traición. Es tiempo de que el presidente de la Corte reconozca el momento histórico y rompa cualquier compromiso en que haya incurrido: “no traicionar es perecer: es desconocer el tiempo, los espasmos de la sociedad, las mutaciones de la historia. La traición, expresión superior del pragmatismo, se aloja en el centro mismo de nuestros modernos mecanismos republicanos… La traición es la expresión política -en el marco de las normas que se da la democracia- de la flexibilidad, la adaptabilidad, el antidogmatismo; su objetivo es mantener los cimientos de la sociedad, en tanto el de la cobardía criminal es disgregarlos”.

Lo mínimo que merece el país es que se asuma la máxima de José María Morelos: “Que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el arbitrario”.   (Luis Rubio, Reforma, Opinión p. 9)

Te pueden interesar