23 de septiembre de 2021

De Gaulle renunció en la primera consulta que perdió

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Charles de Gaulle, el francés más grande del siglo XX, renunció a la presidencia de Francia en la primera consulta popular que le resultó adversa; los anteriores referéndums nacionales habían sido ampliamente favorables y fortalecieron la V República que instauró en 1958

«Ceso en el ejercicio de mis funciones como Presidente de la República. Esta decisión toma efecto a partir del mediodía de hoy». Con este breve comunicado, el 28 de abril de 1969, el exgeneral Charles de Gaulle (78), al ser repudiado en un referéndum nacional, puso fin a una época de particular protagonismo en la historia de Francia.

Le 20 janvier 1946 - Limoges (87000)

Mientras se encontraba en su residencia campestre en Colombey-les-Deux-Églises, cumplió su promesa de renunciar «inmediatamente» si el electorado rechazaba un proyecto de descentralización administrativa del país y reorganización del Senado. En otras palabras, el estadista -máxima autoridad francesa desde 1958- había decidido que la votación fuera una cuestión de confianza, sin hacer caso de los consejos de sus ministros más allegados, quienes consideraban que el gobernante había elegido un momento inapropiado para librar la que podría ser su última batalla política.

Los cables publicados en las agencias informativas consignaban que en la votación en que los electores franceses le dijeron «no», perdió por un margen muy estrecho, «pero de todos modos, fue una derrota». Desde el Elíseo, en tanto, el Primer Ministro, Maurice Couve de Murville, habló por cadena nacional de televisión, expresando que, «con gran pesar he conocido el veredicto de la mayoría del pueblo francés, que se pronunció en contra de las reformas propuestas, con todas las consecuencias que esto significa (…)». Al mismo tiempo, auguró «un período difícil, quizás de crisis», misma tendencia que vaticinaron los círculos financieros locales, al anticipar, «en las próximas semanas, una etapa de profunda incertidumbre y confusión».

Para asegurar la continuidad de los poderes públicos conforme a la Constitución, asumió el Ejecutivo Alain Poher, presidente del Senado, con la misión de organizar nuevas elecciones pronto. Así fue el capítulo final de quien combatió en la Primera Guerra y defendió a la Francia libre durante el segundo conflicto mundial. Entre los hitos de su mandato, lideró el proceso de independencia de Argelia, renovó el sistema político francés al promulgar la Constitución de 1958 e instaurar la V República, impulsó el proyecto europeo y afrontó el movimiento social de mayo de 1968.

LAS EXPERIENCIAS DE REFERENDUM EN LA V REPÚBLICA FRANCESA

El diseño constitucional francés de la V República fue predeterminado en gran medida por el general De Gaulle, quien siempre mantuvo cierto recelo y desconfianza tanto hacia el sistema de partidos como al Parlamento, entonces profundamente desacreditado.

Ciertamente, el momento político en el que se establece la V República era grave; se hacía preciso afrontar la pérdida del Imperio, así como recuperar la gobernabilidad del país. Ante este cúmulo de contrariedades, De Gaulle despliega su concepción particular de la política, que precisa de un Estado fuerte y a su frente el presidente de la República, investido de poderes reales, elegido no sólo por el Parlamento, sino también por un colegio más amplio.

El Parlamento conserva sus facultades tradicionales, aunque el Jefe del Estado podrá en cualquier momento comunicarse con el pueblo directamente a través del referéndum, que se constituye así en uno de los pilares básicos del pensamiento político del general y que tendrá reiteradas ocasiones prácticas para evidenciarlo. Estamos, pues, ante un sistema político en el que destaca una cierta preeminencia del ejecutivo.

El punto de partida que nos sirve de referencia no es otro que el pronunciamiento del artículo 3:

«La soberanía nacional pertenece al pueblo, quien la ejerce por medio de sus representantes y por la vía del referéndum

Destaca en este enunciado la confusión terminológica que se encierra en la soberanía nacional ejercida por el pueblo y su justificación por el mantenimiento de la tradición jurídica francesa. Sin embargo, la incorporación del referéndum como vía de ejercicio de la soberanía por el pueblo, lejos de clarificar al titular de la soberanía, alimenta las dudas al respecto.

El pueblo, aunque teórico titular de la soberanía, carece de facultad para instar la apertura de dicho proceso; sólo están legitimados a tal efecto el presidente de la República, a propuesta del primer ministro, y los «miembros del Parlamento» (art. 89).

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La práctica gaullista

El procedimiento previsto por el artículo 11 de la Constitución francesa es puesto por primera vez en práctica con la celebración de la consulta popular de 8 de enero de 1961, relativa a la autodeterminación de Argelia. Como ya se apuntó, la existencia de un movimiento independentista y el levantamiento de algunos sectores del ejército acuartelados en suelo argelino evidenciaban la necesidad de adoptar soluciones inminentes ante tan grave crisis. En este contexto, el general De Gaulle resuelve convocar un referéndum sobre el futuro de esta colonia; puesto que el artículo 11 precisa que ha de ser el Gobierno el que proponga inicialmente al Jefe del Estado comenzar el proceso, el anuncio de la convocatoria contradice abiertamente el precepto constitucional, a la vez que inicia también una dudosa aplicación de aquél que se reiterará en sucesivas convocatorias. El proyecto que se somete a referéndum contiene dos cuestiones diferentes: el pronunciamiento acerca de la adopción del principio de autodeterminación y, en segundo lugar, la autorización al Gobierno para que, hasta tanto no se produjese la autodeterminación, éste pudiese regular la organización de los poderes públicos en Argelia mediante decretos. Sin embargo, no sólo por el tema objeto de consulta, sino por el momento escogido para su realización, es evidente que De Gaulle persigue obtener un respaldo personal que refuerce su situación política.

La autodeterminación de Argelia era una cuestión que trascendía de las posiciones partidistas de las distintas formaciones políticas, y por este motivo la convocatoria produjo la actuación ciudadana al margen de los instrumentos fundamentales de participación, los partidos, generándose, por el contrario, un apoyo popular al Jefe del Estado, que en cierta medida deslegitimaba a los partidos políticos, cuyo desprestigio persistía desde la IV República (9).

La participación alcanza más del 75 por 100 de los inscritos, con un gran apoyo a la propuesta gubernamental (76,5 por 100). Con la aquiescencia del país se inician por el Gobierno francés las negociaciones en Evian con el Frente de Liberación Nacional. La buena marcha de éstas lleva al cese de hostilidades

La jornada del 28 de octubre de 1962, en la que tuvo lugar el referéndum sobre la reforma a la elección del Presidente de la República, para que fuera a través del voto universal, reportó una participación en el mismo del 75 por 100 de los inscritos, con una clara voluntad favorable a la elección directa, 61,8 por 100, frente al 38,2 por 100 de opositores.

Resultados estos que se vieron ratificados por las elecciones generales celebradas en el siguiente mes de noviembre, que depararon una mayoría considerable de votos a los planteamientos gaullistas.

La última consulta directa convocada por el general De Gaulle produjo consecuencias inesperadas para el Presidente de la República y marcó el final de una época en Francia.

El referéndum de 27 de abril de 1969 sobre la reforma de las Regiones y del Senado viene precedido por un acontecimiento político de amplia repercusión. El movimiento revolucionario de 1968 plantea la existencia de problemas profundos en el sistema político francés. Incluso el diseño constitucional y sus instituciones son puestas provisionalmente en crisis. El general De Gaulle, ante el clima de insurgencia, y de forma precipitada, anuncia el 24 de mayo de 1968 la celebración de un referéndum. En apariencia, sólo se trata de un proyecto de reforma de carácter administrativo en cuanto a la configuración de las Regiones y con algunas repercusiones sobre el Senado, que vería reducidas sus funciones al perder competencias en materia legislativa. Sin embargo, la inestabilidad del momento hace aconsejable la no celebración de tal consulta y que sea abandonado éste proyecto, aunque de modo provisional.

En efecto, poco tiempo después, y fruto de la imperiosa necesidad de renovar nuevamente su compromiso con la nación, el general decide someter a la consideración popular la continuidad de su mandato a través de una reforma institucional que se presenta de modo confuso, con un amplio articulado en su proyecto de ley (artículo 68), con dos objetos de consulta: Regiones y Senado, y una sola respuesta global.

The 'New Europe' - by Miles Hodges

En resumen, un referéndum quizá innecesario y que suscita escaso interés en la población.

En 1969, las instituciones políticas se han asentado ampliamente en la vida política francesa. Los partidos desempeñan con normalidad la función atribuida por el artículo 4 de la Constitución y la crisis producida en mayo de 1968 ha quedado silenciada. Por tanto, no es posible identificar dos momentos tan dispares para llevar a cabo una consulta popular, máxime —precisamos— si en las elecciones celebradas el 30 de junio el virtual vencedor no es el general, sino Georges Pompidou, que a partir de ese momento se perfila como su sucesor.

Por otra parte, el ciudadano no ignora que tras la reforma de las Regiones y la transformación del Senado en Cámara de representación de intereses económicos y profesionales, y su fusión con el Consejo Económico, no se oculta más que una nueva cuestión de confianza a la persona del Jefe del Estado.

 La utilización del procedimiento del artículo 11 renueva las opiniones de inconstitucionalidad ya planteadas en 1962; pero ya no existe el temor al vacío si el general se marcha. Queda garantizada la continuidad del sistema y por ello el resultado final será negativo. La continuidad del general es apoyada por el 46,8 por 100 frente a la oposición del 53,2 por 100. La dimisión de Charles de Gaulle será inmediata.

REFERENDUM EN FRANCIA DESDE 1958 a 1992

 Fecha    Tema

 28 septiembre 1958 Constitución

 8 enero 1961 Política argelina

 8 abril 1962 Acuerdos de Evian

28 octubre 1962 Elección presidencial directa

 27 abril 1969 Reforma de Regiones y Senado

23 agosto 1972 Ingreso de Gran Bretaña en la CEE

6 noviembre 1988 Estatuto de Nueva Caledonia

20 septiembre 1992 Ratificación de Maastricht

FUENTF.S: P. Ardant, fnstttutions poliliques el Droit consiiiuttonrtft, París, L.G.D.J., y diario El País, 22 de septiembre de 1992

Con información del artículo BREVE ANÁLISIS DE LAS EXPERIENCIAS DE REFERENDUM EN LA V REPÚBLICA FRANCESA, por NICOLÁS PÉREZ SOLA de 1992

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