17 de agosto de 2022

Columnas políticas

Domingo 10 de julio de 2022

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Luis Echeverría, el penúltimo presidente populista

Echeverría consideró que todo lo que había ocurrido antes de él era ‘desarrollismo’ , y propuso en su lugar el ‘desarrollo compartido’. Al término de su mandato vemos que hizo más pobres a los pobres; a los ricos los empobreció en términos relativos y a fin de cuentas todo lo que repartió fue la pobreza…

Alfonso Zárate.

En 1970 —los tiempos del “milagro mexicano”— el país crecía vigorosamente y con baja inflación, la deuda externa de México era de apenas 6 mil millones de dólares (al final del gobierno de Echeverría ya superaba los 19 mil millones, se había triplicado), pero Gustavo Díaz Ordaz se equivocó, nombró como sucesor a Luis Echeverría en lugar de Antonio Ortiz Mena que, quizás, habría consolidado a México como una potencia media. 

Su adolescencia transcurrió durante el periodo del general Lázaro Cárdenas que fue, según reconoció, una inspiración. Se propuso un cambio de modelo, reemplazar el modelo de “desarrollo estabilizador” por el de “desarrollo compartido”. 

Echeverría creía en el papel dominante del Estado. Su gobierno, su propuesta de “apertura democrática” y su acercamiento a los gobiernos de Salvador Allende, de Chile y Fidel Castro, de Cuba, significaron una ruptura con su antecesor.

En sus conversaciones con Luis Suárez, el ya para entonces ex presidente, refería que los dramáticos sucesos de 1968 habían sido para él un repulsivo nacional, un desgarre. La inequidad del modelo del desarrollo estabilizador, decía, “que trasfiere desproporcionadamente los frutos del trabajo a las arcas del capital, convirtió a las mayorías desplazadas en una olla de presión. El movimiento estudiantil de 1968 fue su válvula de escape…”; liberó a los presos políticos, pero también estuvo detrás del asalto a Excélsior y en 1971 se vivió un terrible 10 de junio, la masacre de estudiantes. 

Durante su periodo se crean organismos orientados a la atención de los más necesitados, como el Instituto Nacional para el Desarrollo de la Comunidad Rural (Indeco); al impulso a las exportaciones, como el Instituto Mexicano de Comercio Exterior (IMCE); competitivos con el sector privado como el Fonacot y orientados a la promoción del desarrollo científico y tecnológico como el CONACYT. 

Echeverría y su mujer, “la compañera María Esther”, enaltecieron lo mexicano, Los Pinos exponía muebles hechos por artesanos y se ofrecía a los invitados delicias de la cocina mexicana acompañadas por las imprescindibles aguas de jamaica o de limón con chía.

Su discurso “progresista”, su política exterior “tercermundista”, su aliento al sindicalismo independiente y sus desencuentros con los hombres de negocios a quienes llamaba “los riquillos”, lo llevaron a un duro choque, sobre todo, con los de Monterrey. 

Don Armando Fernández Velasco, entonces presidente del CCE, ofreció su balance del periodo:  

El licenciado Echeverría consideró que todo lo que había ocurrido antes de él era ‘desarrollismo’ , y propuso en su lugar el ‘desarrollo compartido’. Al término de su mandato vemos que hizo más pobres a los pobres; a los ricos los empobreció en términos relativos y a fin de cuentas todo lo que repartió fue la pobreza… Se propuso independizar al país de la influencia de los Estados Unidos, y por ello volvió todos sus esfuerzos internacionales hacia el llamado Tercer Mundo. Pero mientras al que se junta con ricos algo le queda, al que se junta con pobres, pobre se queda. Perdimos, entonces, las ventajas de nuestra relación con Estados Unidos y sólo logramos las desventajas de su enemistad.”

Presidente de Grupo Consultor [email protected]

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Echeverría irredimible

Enrique Krauze

Una sola obsesión guió a Luis Echeverría desde su toma de protesta en 1970 hasta el final de su larga vida: borrar su responsabilidad en el 68. En La presidencia imperial documenté el modo maquiavélico con que operó durante los tres meses cruciales del movimiento estudiantil para alcanzar un triple propósito: lograr la confianza de aquel presidente cruel y paranoico, descarrilar a sus adversarios en la carrera por la sucesión y finalmente tramar la provocación al ejército en Tlatelolco para luego transferirle la culpa de la masacre. Una vez sentado en la Silla, intentaría -Lady Macbeth en Los Pinos- lavar la sangre de sus manos.

Diseñó una doble política: represión y cooptación. Por un lado, mientras infiltraba grupos universitarios para identificar líderes, reprimió la manifestación del 10 de junio de 1971 y desató la «guerra sucia» contra los estudiantes que habían optado por la guerrilla. Por otro, se ostentaba como el líder izquierdista del tercer mundo (creando una atmósfera de polarización que propició, entre otros crímenes, el asesinato del gran empresario y filántropo regiomontano Eugenio Garza Sada). Pero su empeño mayor en este sentido fue la neutralización de la disidencia. Para ello aumentó exponencialmente el presupuesto, tamaño y número de las universidades públicas, urbanas y rurales. No lo hizo para enriquecer el saber sino para acumular poder. Lo hizo para desactivar la bomba estudiantil, proyectar una imagen «progresista» y apuntalar el viejo sistema político.

El mejor diagnóstico sobre el sexenio de Echeverría está en varios ensayos de Gabriel Zaid, recogidos en dos libros que no han perdido vigencia: El progreso improductivo y La economía presidencial. En uno de esos textos («Los universitarios en el poder», Plural, mayo de 1976) Zaid advirtió un cambio casi imperceptible que marcaría nuestra historia posterior hasta estos días: progresar se volvió sinónimo de incorporarse al gobierno. Con la multiplicación exponencial de los puestos y presupuestos (el personal en el sector público pasó de poco más de 600 mil en 1970 a más de dos millones en 1975), el destino ideal para un joven universitario de clase media que quería progresar no era ya la vida de la autonomía sino la vía de la obediencia

Esta operación becaria -mostró Zaid- fue equivocada y nociva. Los nuevos puestos no eran productivos: los principales indicadores económicos y sociales se deterioraron severamente con respecto a las administraciones anteriores. Lo más grave era la desatención al campo. Era urgente, además, reorientar la economía. México necesitaba una apertura comercial como la que comenzaban a instrumentar los países asiáticos. Dar por terminada la era (fructífera pero ya anacrónica e inviable) de la sustitución de importaciones, alentar la vía de las exportaciones y desde luego no ahuyentar a la inversión extranjera y nacional. Así, habríamos seguido creciendo. Nada de eso se hizo. Por el contrario, «la economía se manejó desde Los Pinos» -frase de Echeverría- con el objeto de concentrar, cerrar, estatizar. Y los resultados con respecto al inicio de sexenio fueron desastrosos: la moneda se devaluó de 12.50 a 22.50 pesos por dólar, la inflación llegó al 27%, se triplicó la deuda igual que el déficit público. La administración de López Portillo ahondó la tendencia. Doce años perdidos.

Echeverría infligió otro daño quizá más grave al progreso de México: un daño político. La solución al agravio del 68 no era la cooptación universal y la demagógica radicalización del gobierno hacia la izquierda. Tampoco la cacareada «apertura democrática» (que encubría un creciente endurecimiento autoritario). La salida era la reforma política. En 1969 Daniel Cosío Villegas la había propuesto: limitar el poder presidencial, fortalecer a los estados y municipios, acotar el poder del PRI, darle vida y credibilidad al desprestigiado poder legislativo y al casi inútil poder judicial, animar un debate público libre y abierto. Nada propició Echeverría. Por el contrario: atrajo a intelectuales de prestigio (Fuentes, Benítez), cooptó a un vasto sector de la izquierda universitaria, persiguió a sus críticos liberales, orquestó el golpe al Excélsior de Julio Scherer, degradó la palabra pública, ejerció sin recato el culto a la personalidad, se sintió legislador del mundo, quiso presidir la ONU, buscó perpetuarse en el poder.

Todo para redimirse ante la historia. Todo para lavar sus manos de la sangre derramada en Tlatelolco. Murió sin lograrlo.

www.enriquekrauze.com.mx

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Echeverría, símbolo del viejo régimen

Fabrizio Mejía Madrid

De la forma en que un ex presidente se convierte en un chiste:

–¿En qué se parecen Perú y México? Allá tienen las ruinas de Machu Picchu y acá el Pinche Güicho nos dejó en la ruina.

De la forma en que un ex presidente se convierte en resumen de su sexenio. Es después de 1976 cuando, instigados por la derecha empresarial y católica, comienzan a circular decenas de burlas y chascarrillos contra Luis Echeverría –tachándolo de tonto, nunca de asesino–, que su sexenio irá tomando su forma final en la memoria colectiva: como fracaso económico (la primera devaluación del peso desde 1954, el inicio de una escalada de inflación de 27% al año y el crecimiento desmedido de la deuda externa para financiar el gasto del gobierno), como fractura del acuerdo con los empresarios de Monterrey (las más de 600 invasiones de tierras por parte de campesinos con expedientes rezagados de la reforma agraria y por el asesinato del empresario Eugenio Garza Sada en 1973) y como uso de la fuerza injustificado contra la prensa y las guerrillas (el golpe a Excélsior y las desapariciones de cientos de jóvenes por sus ideas políticas, desde el Halconazo del 10 de junio de 1971 en adelante). A la campaña de chistes, la acompañaría otra con un rumor de golpe de Estado promovida desde la Coparmex de Andrés Marcelo Sada, y otra sobre la esterilización de los niños con las campañas escolares de vacunación, impulsada por la Unión Nacional de Padres de Familia y la Iglesia católica.

Para una parte de la élite mexicana, Luis Echeverría sería un comunista por abrir al país al exilio chileno tras el golpe militar contra Salvador Allende, mientras que para la izquierda, que padeció la represión, tortura y desapariciones de estudiantes, guerrilleros, y líderes sociales, se convertiría en el artífice de una despiadada contrainsurgencia. Incluso, tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI en 1994, Carlos Salinas de Gortari decidió responsabilizarlo en un comunicado desde Irlanda en 1995. Lo hizo desde la desesperación, sin prueba alguna. A dos días de la elección presidencial, el 30 de junio de 2006, un juez le dictó un arresto domiciliario por asesino y genocida, derivado de los hechos de 1968, pero los comités de desaparecidos consideraron que esto era una pifia y que se trataba de una más de las maniobras electoreras de Vicente Fox; con toda claridad, doña Rosario Ibarra de Piedra, que buscaba a su hijo Jesús desde 1975, dijo: “Es una más de sus estrategias para confrontar ambos casos y generar desconfianza. Es como si quisieran decirle a la gente: ‘si votas por López Obrador, esto es lo que va a pasar’, cuando en realidad son las autoridades del gobierno foxista las que se parecen a Echeverría y a sus métodos violentos. Ahí está Atenco”. La forma que adquirió Luis Echeverría en la memoria colectiva está parada sobre esas dos piernas: el PRI que tenía todavía cierta autonomía relativa con respecto a las élites empresariales y el PRI que torturó, violó, asesinó y desapareció a sus opositores de izquierda.

Pero hay todavía otra cosa que simboliza Luis Echeverría, ahora que murió tras un siglo de vida y cuya última imagen fue la de un anciano sentado en espera de su segunda vacuna contra el covid (15 de abril de 2021). Me refiero a la retórica de la mentira. En una de sus últimas entrevistas se puede ver cómo el ex presidente se ha creado una justificación para sus decisiones erróneas, anulando una parte de la verdad. Por ejemplo, desmintió su papel en la matanza del 2 de octubre de 1968 con el hecho de que, durante su campaña electoral, pude viajar por todo el país y no tuve problema. De la masacre del Jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971, dijo que fue una catorriza entre unos policías disfrazados y unos estudiantes que los descubrieron. No hubo muertos. De su maniobra con los cooperativistas del diario Excélsior y la televisión monopólica para sacar de su dirección a Julio Scherer García, sostuvo: La cooperativa votó en contra de él. Hizo una gran redacción con gente valiosa, pero con una gran incomprensión de la psicología y las necesidades de los trabajadores. Igual que usa su gira presidencial a finales de 1969 para cancelar su participación como secretario de Gobernación en la matanza del 2 de octubre, se vale de que Ricardo Garibay le habló la noche del golpe a Excélsior para pedirle ayuda policiaca, como diciendo: si yo había sacado a Scherer, ¿por qué me hablaron?. Es la retórica del priísmo que niega lo moral con lo legal (como Peña Nieto y su casa recibida a cambio de contratos de obra pública), que cree que la realidad surgirá del ejercicio extenuante de negarla (como el actual líder del PRI), que puede habitar un país que sólo existe en su memoria personal y no en la colectiva, la de todos los que fueron víctimas de sus decisiones (como en el caso de Carlos Salinas de Gortari). Al final, sin que fuera responsabilizado de manera legal por sus masacres, Echeverría murió en el centro de una condena histórica. Quizás no ocurrió, como avizoró doña Rosario Ibarra de Piedra, que se sentara en la oscuridad, rumiando sus culpas y vergüenzas. Ese es un terreno del optimismo de pensar que los malhechores tienen un momento en que se dan cuenta de que han hecho mal y se turban con el peso de las consecuencias. Más bien, me imagino al ex presidente pensando que la demostración de que su paso a la Historia no estaba contaminado de sangre, frivolidad y soberbia era que nadie lo molestó el día que salió a recibir su vacuna.

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Templo Mayor

PREGUNTA seria: ¿A qué va Andrés Manuel López Obrador a Washington el martes?

MÁS ALLÁ de su absurda ocurrencia de proponer que se retire La Estatua de la Libertad si se condena a Julian Assange y de meras generalidades como el hecho de que se abordarán temas migratorios y de “cooperación bilateral”, no queda claro cuál es el objetivo de visitar a Joe Biden.

PORQUE si resulta cierto que su principal propuesta es invitar al presidente de EU a unirse a su fallido plan para “controlar” la inflación, suena a que la gira acabará siendo una oportunidad desperdiciada de plantear al menos un asunto concreto que beneficie a México.

QUIEN regresará a la Casa Blanca después de que estuvo por allá por las celebraciones del “5 de Mayou” es Beatriz Gutiérrez Müller.

EL MISMO día de la reunión entre los presidentes de México y EU, ella se reunirá con Jill Biden para tratar temas relacionados con la educación.

PERO NO vayan a decir que es un encuentro entre primeras damas porque Gutiérrez Müller insiste en que ella es solamente la “compañera Beatriz”.

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AUNQUE faltan más de 10 meses para la elección de quien gobernará en el Estado de México en el periodo 2023-2029, la prisa que le metió Morena al proceso para seleccionar a su candidato ya aceleró a los demás partidos en la entidad.

TRAS EL CIERRE de registro de los aspirantes morenistas el último minuto de ayer, se espera que pronto sus aliados del PT, el PVEM y el Panal -que aún existe como partido local- definan si irán juntos o cada quien por su lado.

EN EL CASO de los verdes, su dirigente estatal, José Couttolenc, ha dado señales de que pretenden postular a su propio candidato y de que el más indicado sería ¡él mismo!, mientras que el PT también coquetea con esa posibilidad.

EN LA alianza Va por México del PRI, el PAN y el PRD están de acuerdo en que contenderán juntos y, aunque pudiera pensarse que los priistas y su gobernador Alfredo del Mazo llevan mano para elegir a quien abandere ese coalición, el panista Enrique Vargas cree e insiste en que él es el bueno.

Y EN DONDE las cosas parecen estar muy claras es en Movimiento Ciudadano donde el ex perredista y actual senador naranja Juan Zepeda prácticamente tiene asegurada la candidatura y se ha estado moviendo para salir en la foto.

ASÍ ES QUE, con todo y que las precampañas electorales iniciarán oficialmente hasta enero y las campañas hasta abril, los suspirantes mexiquenses ya están con el cuchillo entre los dientes y así seguirán, los que vayan quedando, hasta el 5 de junio del año próximo. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

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Bajo Reserva

Molestó en la Fiscalía el madruguete en el caso Alito

En la Fiscalía General de la República (FGR), nos hacen ver, causó molestia el ‘madruguete’ que la Presidencia de la República le dio con el anuncio en una red social de que hay abierta una carpeta de investigación contra el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, por los presuntos delitos de tráfico de influencias, desvío de fondos federales, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y fraude fiscal. Nos cuentan que nada bien le cayó esta maniobra al fiscal Alejandro Gertz Manero, quien tiene varios frentes abiertos, y con este se agrega uno más. En la FGR ven la acción como un aviso prematuro para don Alito, quien dijo que en la semana que empieza regresará al país, tras concluir una gira por Europa, en la que denunció al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador como responsable de una persecución política a sus opositores usando los instrumentos del Estado. Mientras tanto, nos comentan, los fiscales que llevan el caso de Alito siguen poniendo manos a la obra para fortalecer las indagatorias en su contra.

Poca concurrencia a los funerales de Echeverría

Nos cuentan que los funerales del expresidente Luis Echeverría tuvieron menos convocatoria entre la clase política de lo que generó su muerte en la conversación de las redes sociales, en las que abundaron las críticas a su figura, en especial por su papel en la matanza de Tlatelolco en 1968, como secretario de Gobernación, y por el halconazo, durante su presidencia; pero también hubo condolencias. Algunos funcionarios y líderes de la 4T que trabajaron con el político de las guayaberas y ahora lo hacen en la 4T no se animaron a presentarse en las exequias. Solo enviaron coronas y arreglos florales. Y es que pocos personajes generan sentimientos ambiguos en la izquierda mexicana como Echeverría, porque hay sectores de esa corriente que siguen viendo con buenos ojos las políticas económicas y sociales que aplicó en su gestión, pero muchos de sus integrantes fueron víctimas de la represión durante su mandato.

Preparaban libro sobre su vida pública  

Los que no tienen dudas eran un grupo de personas cercanas al expresidente Luis Echeverría que participaron recientemente en un homenaje con motivo de sus cien años de vida, cumplidos en enero pasado. Nos comentan que en los próximos días saldrá a la luz un libro en torno a esa celebración que tuvo que realizarse mediante conexión por Zoom debido a la pandemia y a la fragilidad que ya acusaba la salud del exmandatario. Nos detallan que el libro cuenta con las participaciones de al menos 30 personajes, entre ellos excolaboradores cercanos como Juan Velásquez, que fue su abogado durante décadas. Nos cuentan que ya está en imprenta y ya se tenía planeada su publicación, que de manera fortuita terminó casi coincidiendo con el fallecimiento de quien gobernó México de 1970 a 1976.

IMPI salva a Yalitza Aparicio

Nos comentan que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) debe estar muy actualizado en todos los ámbitos, incluido el de la farándula. Nos detallan que desde que se estrenó la película “Roma”, la cual fue protagonizada por Yalitza Aparicio, varias empresas y particulares han buscado registrar el nombre de la actriz nominada al Oscar para comercializarlo, desde en joyería hasta en prendas íntimas y en hoteles. Sin embargo, nos indican que el IMPI ha salido en su defensa al señalar que estos aprovechados no cuentan con la autorización de la actriz y maestra. (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)

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Frentes Políticos

Agitación. Un cierre de semana intenso es el que se ha vivido en altas esferas políticas. Un mensaje en redes desde la cuenta del gobierno federal informó que la FGR abría una investigación en contra de Alejandro Moreno, líder nacional del PRI. De viaje por Europa, a donde fue a denunciar lo que él considera una persecución política, el exgobernador de Campeche envió un mensaje ante las acusaciones de posible tráfico de influencias, desvío de fondos federales y otros delitos. “No podemos permitir que se rompa el régimen democrático en México, que se politice la justicia o que se judicialice la política”, dijo. Y prometió regresar en las próximas horas a “dar la batalla en nuestro país”. Se borró el tuit, no la investigación. Nada será igual desde ahora.

Reglas claras. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León solicitó a la titular de la oficina Amar en la entidad, Mariana Rodríguez, y a su esposo, el gobernador Samuel García, bajar de sus redes las imágenes del menor Emilio, a quien sacaron del DIF Capullos para pasar un fin de semana en su casa. El tema causó revuelo por el manejo del niño a conveniencia de los funcionarios e influencers. El DIF deberá compensar económicamente al infante por el daño causado, creando un fideicomiso a su favor. Además, en caso de haber obtenido ingresos por la difusión de las imágenes del infante en Instagram, dicha monetización se deberá transferir al menor. Violar las reglas siempre tiene sus consecuencias. ¿Gobernar no es nada sencillo, verdad, don Samuel?

Rápida reacción. Elementos de la Defensa Nacional, cuyo titular es Luis Cresencio Sandoval, lograron la detención de 11 personas y el aseguramiento de armamento, droga, vehículos y un inmueble en Jerez, Zacatecas. El Ejército Mexicano mantiene un despliegue de 4 mil 799 elementos, quienes realizan actividades de inteligencia, coordinación interinstitucional y planeación operativa para detectar a organizaciones criminales con presencia en esa entidad. Derivado del incendio de una casa-habitación y los daños con armas de fuego a un conjunto habitacional, ocasionados por la delincuencia organizada, personal del Ejército y de la Guardia Nacional desplegaron un operativo exitoso. ¿Por qué los gobernadores por sí solos son incapaces de actuar? (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 17)

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Sacapuntas

Entre zacatecanos 

Se agitó de nuevo el avispero en la bancada de Morena en el Senado. En esa cámara se realizó, a iniciativa del coordinador morenista, Ricardo Monreal, la primera reunión de trabajo para revisar la estrategia de seguridad del gobierno federal. Por ello, el ala dura de la fracción se lanzó contra el también líder de la Jucopo. Por ejemplo, el zacatecano José Narro Céspedes lo acusó de buscar confrontar al presidente López Obrador; su paisano le respondió que nadie debe molestarse por eso.

Afinan colaboración 

Empezaron los acuerdos entre el gobernador electo de Tamaulipas, Américo Villarreal, y el director del IMSS, Zoé Robledo. Ayer se reunieron para revisar los asuntos en los que trabajarán de manera coordinada, en aras de priorizar la salud en la entidad. Nos cuentan que, de entrada, el estado se incorporaría al modelo IMSS-Bienestar, como ya hicieron otros gobiernos.

Dos malas decisiones 

Nos cuentan que en Palacio Nacional hay molestia por un par de acciones del gobierno de Layda Sansores, en Campeche, contra el dirigente del PRI, Alejandro Moreno. Primero, el cateo a una propiedad del priista, difundida prácticamente en vivo. El otro tema es por el amague de dar a conocer fotos íntimas de diputadas, lo cual sería una abierta ilegalidad.

Acuerdo con dedicatoria 

Algo que nadita gustó al gobernador de Texas, Greg Abbot, fue el acuerdo de México, EU y Canadá para evitar que políticas domésticas afecten el libre comercio y pongan en riesgo el T-MEC. Tras reuniones en Vancouver, la subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora, indicó que se garantizará el tránsito seguro de mercancías para reactivar la cadena de suministros.

Se mueven tres  

Mientras Morena cerró el registro de aspirantes al gobierno del Edomex, en Va por México también hay movimiento. Se mencionan 3 perfiles que podrían dar la pelea: Alejandra del Moral, secretaria de Desarrollo Social del estado; Ana Lilia Herrera, diputada federal, y Enrique Vargas, diputado local. Nos dicen que PAN, PRI y PRD harán malabares para evitar una ruptura. (El Heraldo de México, La 2, p. 2)

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