16 de mayo de 2022

COLUMNAS políticas

DOMINGO 1 DE MAYO DE 2022

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Bajo Reserva

“Corcholatas” en la carrera

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue jugando a ser el destapador de “corcholatas” y los distintos bandos internos de su movimiento van apuntando si crece o se reduce su lista de aspirantes a sucederlo, nos hacen notar que en las últimas dos semanas ha incluido al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y que esto coincide con que por primera vez desde el inicio del sexenio, el canciller aparece en el programa de un acto de campaña de Morena. Nos cuentan que hoy, domingo, acompaña al candidato a gobernador del partido guinda en Hidalgo, Julio Menchaca, en un mitin con simpatizantes en el municipio de Acatlán. Nos cuentan que la incorporación a la lista del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, o la omisión del senador Ricardo Monreal, así como los tonos para referirse a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, o a Ebrard, son parte esencial del juego porque al tabasqueño le gusta mandar señales contradictorias para que nadie se sienta seguro. Y que los que dan por hecho contar con su apoyo, antes de tiempo suelen llevarse sorpresas. Por lo pronto, sigue habiendo varias “corcholatas”.

Ya no gusta tanto perseguir “traidores”

Nos cuentan que de manera discreta pero creciente, un grupo de diputadas y diputados del bloque oficialista en el Congreso, conformado por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde, han venido expresando internamente su incomodidad por la campaña emprendida desde la dirigencia del partido guinda y desde Palacio Nacional para señalar como “traidores a la patria” a los legisladores que votaron en contra de la reforma eléctrica del presidente Andrés Manuel López Obrador. A pesar de la seguridad con las que el presidente de Morena, Mario Delgado, y la secretaria general, Citlalli Hernández, continúan con la organización de “tendederos” para denostar a los opositores, empiezan a surgir grietas en el apoyo a ese empeño. Nos dicen que hay quienes de plano están evaluando emprender el vuelo hacia las bancadas del PRI y del PAN. ¿Será que llegue a tanto?

Ruido antes de la discusión sobre la GN

Nos cuentan que aún no llega la iniciativa presidencial al Senado para formalizar la militarización de la Guardia Nacional, pero el ruido ya va en aumento en torno a las actuaciones de esa institución. El caso de la muerte de un joven estudiante de la Universidad de Guanajuato por parte de un efectivo de dicha corporación, que disparó sin motivo aparente contra un automóvil en que viajaban civiles desarmados, está en la mesa de la oposición como un asunto destacado. También las señales de que se busca dar de baja a los elementos de esa corporación que son de origen civil, son mencionadas en las discusiones informales entre legisladores. De por sí, nos hacen ver, la iniciativa de reforma constitucional no llega en el mejor momento de comunicación entre los opositores y la coalición oficialista, y estos asuntos abiertos no ayudan mucho que digamos a la búsqueda de terreno común. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

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Templo Mayor

AUNQUE Andrés Manuel López Obrador presentará el miércoles su estrategia para combatir la inflación, hay algo que resulta innegable: que el dichoso plan llega tarde.

ES UN HECHO que los precios ya subieron y, a menos que ocurra otra pandemia o Rusia decida invadir a otro país vecino, no hay una razón para que la inflación en México y el resto del mundo siga creciendo al mismo ritmo.

LOS PRECIOS que bajen, lo harán solos y no porque se anuncie un plan en el que ni siquiera se ha involucrado a los organismos de la IP que, hasta ayer, no estaban enterados de las líneas generales del proyecto.

QUEDA claro que el plan no servirá para controlar los precios y que lo que busca el inquilino de Palacio Nacional es verse bien cuando los precios, de todas formas, van a bajar.

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AÚN FALTA un mes para la elección de gobernador en Quintana Roo y ya comenzaron los llamados al voto útil de todos los opositores para hacerle frente a la candidata de Morena, Mara Lezama.

FUE EL presidente del PAN, Marko Cortés, quien pidió sumar fuerzas en favor de su candidata, Laura Fernández, dado que las encuestas le dan a la abanderada de la 4T una ventaja de 2 a 1.

EL HECHO es que la candidatura de Fernández, quien va segunda en los sondeos, inició con desventaja dado que la alianza que hay a nivel federal entre el PAN, el PRI y el PRD se rompió en esa entidad donde los tricolores decidieron postular a Leslie Hendricks, quien va en un lejano tercer lugar.

TAMPOCO ayuda que, después del fiasco con Roberto Palazuelos, los naranjas de MC ficharan al hoy ex morenista José Luis Pech, quien no levanta del cuarto lugar y solo atomiza el voto opositor.

VAYA que las elecciones de este 2022 pueden dejar interesantes lecciones para los partidos opositores con miras a los comicios federales del 2024, a ver si están tomando nota.

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EN DONDE la violencia no cede es en Acapulco después de que ayer un hombre murió y una mujer resultó herida de bala en un asalto en la Playa Icacos.

ESE HECHO se suma a la ejecución el viernes de dos personas en un restaurante en Caleta y a los tres asesinatos ocurridos al cierre del periodo vacacional de Semana Santa.

QUIZÁS lo más preocupante es que por más que el gobierno federal diga que ha reforzado la seguridad en el puerto, los hechos violentos se acumulan mientras el gobierno estatal parece andar más ocupado en organizar festivales del Día del Niño que en combatir el crimen.

SI ALGUIEN sabe en dónde anda la gobernadora de Guerrero, la morenista Evelyn Salgado, por favor, avísele lo que está ocurriendo en el principal polo turístico de su estado, pues no se ha dado por enterada. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)

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Frentes Políticos

  1. Confianza. El senador Ricardo Monreal aseguró que no va a pasar con la reforma electoral lo que sucedió en el caso de la reforma eléctrica, la cual fue desechada por no alcanzar la mayoría calificada para ser turnada al Senado como cámara revisora. Confió en que se puedan alcanzar consensos con el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano para lograr la aprobación de la propuesta del Ejecutivo federal. Por el momento, pidió no adelantar vísperas y esperar a que los diputados terminen el análisis de la iniciativa. Previamente, senadores del PRD, PAN y PRI anticiparon que los votos de sus bancadas serán en contra de la reforma constitucional que busca desaparecer al Instituto Nacional Electoral. Pero Monreal sabe de lo que habla. Ya lo verán.
  2. Cascajo político. Es extraño que después de meses, sea ahora cuando el PAN de Marko Cortés aproveche las circunstancias y lance una amenaza sobre un tema ya abordado. La diputada federal del PAN Diana Lara anunció que buscará que la Auditoría Superior de la Federación inicie una revisión integral al proceso de rehabilitación de la Línea 12, tras su desplome el año pasado. A casi un año de que sucediera, enfatizó que no puede quedar impune y es necesario que la Fiscalía General de la República atraiga el caso. Ya entrados en gastos, dijo que el PAN no confía en la fiscal de la Ciudad de México, Ernestina Godoy. Qué raro. Justo a esta hora el reclamo. Coincidencia no es. Premeditado, sí, para hacer daño. Y se les nota.
  3. Doloroso. Una madre enfermera fue alcanzada por las balas de un sicario y murió frente a su esposo e hijos, cuando el pistolero supuestamente venía persiguiendo a uno de sus objetivos, al cual le disparó, pero los proyectiles impactaron en Mayra Araceli de 38 años, quien se desempeñaba en un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social, en Ciudad Obregón, Sonora. La Fiscalía a cargo de Claudia Indira Contreras de manera inmediata conformó un grupo de elementos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal, quienes en conjunto con la Coordinación Nacional Antisecuestros y la Mesa Estatal de Seguridad trabajan para dar con los probables responsables de estos hechos. Los daños colaterales siguen causando dramas. ¿Cómo detener esta violencia?
  4. La esclavitud moderna. Olga Sánchez Cordero, presidenta de la Mesa Directiva del Senado, presentó esta semana una iniciativa que modifica la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos de Trata de Personas. En su exposición de motivos, la ministra en retiro explicó que se busca que estas prácticas violatorias puedan encuadrarse debidamente en el Código Nacional de Procedimientos Penales. “No cerramos los ojos ante este tema, las víctimas exigen que actuemos de manera unida y sin titubeos, sin colores y de manera urgente”, puntualizó. La iniciativa plantea aumentar las sanciones penales en más del doble, es decir, prisión de 20 a 40 años. Con firmeza. Sólo así se bajará la delincuencia. Háganlo real.
  5. Que no pase inadvertido. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, recibió el reconocimiento internacional Norman E. Borlaug. El funcionario federal advirtió sobre el peligro de que el hambre se intensifique en el mundo por el cambio climático acelerado. El premio a Ebrard fue otorgado por Bram Govaerts, director del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, en la Ceremonia Agricultura para la Paz. Durante la pandemia por covid-19, la SRE apoyó al centro para que pudiera operar en México, “permitiendo y asegurando que se alimente al mundo a través del flujo de semillas de maíz y trigo a nivel global”. Los premios no llegan solos. Hay mucho trabajo, unión y compromiso detrás. Enhorabuena. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

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‘Corcholatas’ en movimiento…

Hermanos, hijos, la prima y una sobrina ahora…

Si bien a nadie tomó por sorpresa, a ninguno, al menos entre quienes aseguran saber cómo es que se manejan las cosas ahora en Palacio, la prevista inclusión del protagonista non de Andrés Manuel López Obrador entre las corcholatas a considerar de cara a 2024 activó un nuevo “distractor”, uno más de los que habitualmente son utilizados para intentar desviar la atención sobre la compleja y cada vez más emproblemada realidad nacional.

 Pensar que lo ocurrido el pasado jueves durante la reunión convocada por el tabasqueño con el pleno de la bancada de Morena y sus parásitos aliados del PVEM y PT para intentar “relanzarla”, tras su fracaso al intentar validar la regresiva reforma eléctrica, constituyó una sorpresa o que, en el extremo, alteró el ritmo de las pulsaciones en el interior del “cuarto de guerra” de alguno de quienes antes fueron colocados en tal situación que es creer, a decir de no pocos, que quienes forman en la 4T son “más ingenuos o más estúpidos de lo que (cotidianamente) muchos de ellos parecen”. 

Ello, sin embargo, no inhibió que la esperada suma de Adán Augusto López Hernández a la lista de precandidatos diera paso, como en realidad se previó desde un primer momento, a toda suerte de especulaciones sobre el lugar que en el corazón del único e incuestionable líder del oficialismo, ocupan igual el tantas veces exhibido Marcelo Ebrard Casaubon que la impresentable regenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien, por más incienso que le queman y porras que le organizan, no acaba de rebasar el pobre papel de eco de Ya Sabemos Quién, que ella parece haber elegido cumplir… 

A ello obedece la multiplicación de versiones, según las cuales la nueva corcholata llegó para posicionarse como opción A en las preferencias del único autorizado de “moverlas”, mientras que la otrora non habría pasado a convertirse en la opción B y el eficaz multiusos del fallido gobierno en opción C, algo que, créalo usted si quiere o simplemente ignórelo, habría quedado en claro para quienes rodeen al titular de Relaciones Exteriores desde mediados de diciembre pasado, luego de un supuesto festejo prenavideño de los dos últimos con el equipo íntimo de López Obrador y él mismo en Acapulco al que, ahí sí de manera absolutamente sorpresiva y sin mediar anuncio alguno, llegó y fue recibido con toda suerte de muestras de afecto y predilección el recién estrenado secretario de Gobernación. 

Las cartas, las corcholatas, pues están sobre la mesa y más allá su triste papel de “distractor” social que les toca cumplir hoy, sólo resta esperar los tiempos para conocer el real destino de una u otra, pues ya no habrá más… ¡No, al menos cobijado por los colores del partido (rehén) del gobierno!

ASTERISCOS

* En verdad reveladora la decisión de un juez federal que (sin más) decretó el auto de no vinculación a proceso y ordenó la puesta en libertad del elemento de la Guardia Nacional que presuntamente asesinó al estudiante Ángel Yael Ignacio Rangel e hirió de gravedad a otra alumna de la Universidad de Guanajuato el miércoles, en Irapuato, en una persecución.

Lamentable…

Veámonos aquí mañana con otro asunto De naturaleza Política. (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 14)

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¿A qué le tiras cuando sueñas, Presidente?

Aunque, como dice la canción de Chava Flores, soñar no cuesta nada y ¡qué ganas de soñar! Al Presidente se le ve cada vez más soñador. No es que se haya caracterizado por tener una personalidad especialmente realista o aterrizada, pero hoy las fantasías parecen rebasar a su gobierno y a su partido.

 ¿A qué le tira el mandatario cuando decide mostrar un cadáver? Porque la reforma electoral que presentó, nació muerta. Ni siquiera requirió primeros auxilios, porque no se le movía ningún artículo y la oposición le dio los santos óleos antes de que siquiera saliera de Palacio Nacional. Si espera que el rechazo en el Congreso se traduzca en el apoyo generalizado de la gente, muy probablemente su sueño se va a convertir en pesadilla, porque el INE, ese instituto que pretendía destruir con la reforma, tiene la confianza y credibilidad de la ciudadanía.

Las autoridades electorales, incluyendo al TEPJF, sí gozan de cabal salud.

¿A qué le tira López Obrador al permitir una campaña de linchamiento de su partido contra la oposición por no aprobar su reforma eléctrica, si los va a requerir para intentar (se vale soñar) pasar otras iniciativas constitucionales? El discurso de odio que Morena ha emprendido, con anuencia de su líder máximo, es un contrasentido cuando se trata de armar acuerdos.

 ¿A caso pretende el tabasqueño que la oposición haga lo que él hizo cuando Donald Trump lo insultó?, ¿hacer como que había sido un mal sueño que nunca pasó?

El problema es que no fue sueño ni una alucinación. El exmandatario estadunidense reveló que “nunca había visto a nadie doblarse así” refiriéndose a cómo doblegó a López Obrador y al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, obligándoles a poner 28 mil soldados en la frontera para detener la migración, a cambio de no poner aranceles.

 ¿A qué le tira el Ejecutivo al destapar a sus corcholatas anticipadamente? Ahora a su lista de precandidatos: a Claudia Sheinbaum y a Marcelo Ebrard, se ha sumado el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.

 Si pretende demostrar que el partido Morena tiene muchos cuadros, además de Claudia Sheinbaum, alguien debería despertarlo para decirle que está provocando un juego perverso en el que gana quien no quede despedazado de las intrigas y los golpes bajo la mesa. Si no ha aprendido con lo que está pasando con su exconsejero jurídico, Julio Scherer, y el increíblemente —todavía fiscal general— Alejandro Gertz Manero, es que le gusta mantenerse dormido.

 ¿A qué le tiró el Presidente cuando mantuvo al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, al frente de la estrategia para controlar la pandemia? A todos los errores que se fueron acumulando en los últimos dos años, se sumó que el día de ayer habrían caducado alrededor de un millón de vacunas contra covid-19. Por eso es que, a marchas forzadas, se intentó vacunar en varias entidades.

Este sábado se podía observar en oficinas públicas y privadas, en macropuestos de vacunación, en centros comerciales y farmacias, incluso camellones, a personal de salud aplicando las vacunas. Adiós al control, los 30 minutos de espera para ver si había o no reacciones, comprobante de domicilio o recomendaciones. Todo adulto que quería podía acceder a una dosis de AstraZeneca.

Al gobierno federal le falló el cálculo y la administración, como ha sucedido desde el 2018.

Ni el mandatario mexicano ni Morena se han querido dar cuenta de que mientras ellos siguen en los brazos de Morfeo y le apuestan y hablan a quienes se mantienen dormidos, mucha gente ya despertó y otros están despertando. (Vianey Esquinca, Excélsior, Nacional, p. 15)

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La palabra del presidente

Adolfo López Mateos visitaba alguna capital del sureste. Al bajar del avión, el gobernador le mostró las ocho columnas de un periódico local que criticaba al mandatario. “¿Qué se cree este pendejo?”, dijo el presidente. Un día después el director del diario apareció muerto.

Debo la anécdota a Gabriel Zaid, quien la leyó en un artículo del senador Manuel Moreno Sánchez en la revista Siempre!. Compañero de López Mateos desde el movimiento vasconcelista y hombre muy cercano a él, cuesta trabajo pensar que don Manuel habría publicado ese texto con otra intención que la de prevenir sobre los descomunales efectos que puede tener la palabra presidencial en la vida del país. Por eso mismo, es difícil imaginar que López Mateos no sintiera algún remordimiento.

Las cosas han cambiado. López Obrador no ha empleado esa palabra para referirse a sus críticos. Ha utilizado decenas de términos menos vulgares, más mesurados, acuñados en muchos casos por él, que aluden no a las limitaciones intelectuales de los que considera sus adversarios sino a su integridad moral. Y otra cosa ha cambiado. El presidente no ejerce su inspiración vejatoria de manera privada e incidental, sino sistemáticamente, en sus conferencias mañaneras.

Hay una asimetría evidente en la situación. Ante todo, de poder. El presidente de México cuenta con facultades constitucionales y extraconstitucionales inmensas. Frente a todos sus recursos de poder, ¿qué tiene un crítico? Tiene autoridad. La autoridad que le confieren sus lectores, sus escuchas, sus televidentes. Y la asimetría está en el uso y abuso de la palabra. El presidente dispone de tiempo ilimitado en “la mañanera” y sus consignas reverberan en los medios masivos y en las redes sociales. Los escritores o periodistas que lo critican cuentan únicamente con su propia tribuna.

Esa asimetría se traduce en ilegalidad. En México, la Suprema Corte de Justicia ha emitido varias sentencias recientes que atañen al tema. Sustentada en una vasta jurisprudencia internacional y en “la posición preferencial” que goza la libertad de expresión en nuestra democracia constitucional, la Corte ha llegado a conclusiones palmarias:

Los límites de la crítica aceptable son, respecto de un político, más amplios que en el caso de un particular. A diferencia de este último [el particular], aquel [el político] inevitable y conscientemente se abre a un riguroso escrutinio de todas sus palabras y hechos por parte de periodistas y de la opinión pública y, en consecuencia, debe demostrar un mayor grado de tolerancia. (Amparo directo en revisión 2044/2088).

El acento del umbral diferente de protección no se asienta en la calidad del sujeto, sino en el carácter de interés público que conllevan las actividades o actuaciones de una persona determinada. (Amparo directo 28/2010).

El “umbral de tolerancia” al que está obligado el presidente no solo es mayor al de cualquier periodista. Mientras esté en funciones, ese umbral debe ser mayor al de cualquier persona. Amparados en esos antecedentes, todos los críticos que han sido afectados por el presidente tendrían derecho a demandarlo por daño civil no solo ante los juzgados nacionales sino ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (previa demanda en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos).

Lo cierto es que hace medio siglo, como ahora, el único límite real al uso abusivo, asimétrico, ilegal e irresponsable de la palabra lo puede poner el propio presidente. Solo él ha podido confrontar, si no en tribunales, al menos en el tribunal de su conciencia, las consecuencias trágicas de sus dichos. Quizá López Mateos las confrontó.

Pero aquellos, ya se sabe, eran otros tiempos. Hoy se ha rebasado todo umbral. Hoy no solo se insulta, difama y calumnia desde el podio presidencial -con nombre y apellido- a quien disiente. Hoy se le declara “traidor a la patria”. Hoy se revelan sus datos personales, domiciliarios, patrimoniales, en abierta y reiterada violación a la ley no solo civil sino penal.

En un país en el que el periodismo se ha vuelto una profesión de altísimo riesgo, los poderes locales de toda índole (legales e ilegales) pueden interpretar las invectivas presidenciales como un permiso para dañar e incluso llegar a matar. En la misma lógica, alguno de los mencionados por el presidente podría sufrir daño o caer acribillado por un simpatizante que tome en sus manos la “defensa de la patria”.

El presidente debe reconsiderar su actitud, antes de que sea demasiado tarde. (Enrique Krauze, Reforma, Opinión, p. 10)

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México, ¿sentenciado a ser un Estado feminicida?

Las últimas noticias sobre Debanhi Susana Escobar Bazaldúa me han cimbrado. Al momento en que escribo estas líneas no tenemos certeza sobre lo que sucedió en realidad a esta chica. Lo innegable es el clima de violencia de género que se vive en el país, que pone tras las cuerdas a nuestra democracia. Enfrentamos un grave problema que a todos, de distinta manera, nos atañe. Esta crisis generalizada y sistemática de violencia contra las mujeres, personalmente me interpela, no sólo como autoridad, sino como mujer, como madre, como tía, como hermana, y como amiga de otras mujeres también. Y sí, hay días en que a causa de esta violencia que nos deglute, cuesta trabajo seguir. Pareciera que la hiriente realidad apostara a que nos resignemos a seguir sumando infinitamente, acumulando pilas de mujeres agredidas y desaparecidas como parte de nuestro paisaje cotidiano.

A propósito de cifras: el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) durante 2021 documentó 1,145 casos de mujeres desaparecidas y no localizadas, de las cuales encontraron a 880; de aquí se desprende que 265 mujeres, adolescentes y niñas continúan reportadas como desaparecidas o no localizadas, por lo menos hasta el 31 de diciembre de 20211. Si dividimos 265 vidas humanas entre 12 meses, nos arroja un número de 22 mujeres desaparecidas al mes. ¡Y éstas son sólo las “cifras” reportadas! ¿Qué será del resto?

 Cuando sobre mi escritorio llegan expedientes de feminicidios, además del análisis jurisdiccional que me corresponde, no puedo dejar de preguntarme, ¿cuánto dolor y cuántas batallas habrán tenido que vencer —generalmente las madres y padres— de las chicas víctimas de feminicidios, para que sus casos lleguen hasta el más alto tribunal? Con esta responsabilidad a cuestas, con este profundo dolor, es que me aboco al estudio de sus casos. ¡Cuánto tiempo habrá tenido que pasar, para que historias de vida truncadas, lleguen hasta la última instancia del Poder Judicial clamando justicia!

La Suprema Corte ha respondido con importantes esfuerzos, a través de sus sentencias a esta crisis. De referencia obligada es el caso conocido como Mariana Lima, mediante el cual la primera sala resolvió el amparo en revisión 554/2013 y que, sin duda, no puede entenderse sin el diverso conocido como Campo Algodonero, resuelto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La primera sala determinó que todo caso de muerte de mujeres, incluidas aquéllas que prima facie parecerían haber sido causadas por motivos criminales, suicidios y algunos accidentes, deben analizarse con perspectiva de género. Esto debe hacerse, con toda acuciosidad, desde las primeras diligencias.

Posteriormente, en la primera sala se resolvió el caso de Karla Pontigo Lucciotto —amparo en revisión 1284/2015— se concluyó, entre otras cuestiones, que existieron violaciones a los derechos fundamentales desde el inicio de la investigación, pues se impidió a las víctimas (familiares) participar activamente en la investigación; no fueron informadas del estado procesal de las pruebas recabadas ni de las diligencias que se llevaron a cabo para realizar la consignación. Además, la autoridad ministerial omitió recabar pruebas para esclarecer satisfactoria y fundadamente la causa de la muerte de Karla Pontigo.

En estos y otros precedentes hay un común denominador. Las autoridades ministeriales o judiciales no advierten la necesidad de aplicar la perspectiva de género. Es decir, ante las agresiones, los insultos, los golpes, las violaciones cometidas contra estas mujeres, o las desapariciones, las distintas autoridades consideraron que no había motivos suficientes para actuar conforme a las exigencias a las que estamos obligados en materia de perspectiva de género, independientemente de que resulten en un accidente, una agresión o cualquier otro desenlace.

El patrón cultural es claro. Invisibilizamos la desigualdad.

 Invisibilizamos la violencia de género. Los casos de muertes violentas de mujeres generalmente ocurridos al final de un continuum de violencia, son la manifestación más brutal de una sociedad patriarcal, putrefacta, discriminatoria y desigual. Me pregunto, partiendo de las consideraciones de Simone de Beauvoir en el Segundo Sexo ¿hasta cuándo seguiremos siendo las mujeres seres-para-los-hombres, de manera primordial a través de la apropiación de nuestros cuerpos?

Saber que contamos con precedentes históricos en la materia—llámese en debida diligencia, derecho a la verdad, cadena de custodia, obligación de investigar con perspectiva de género etcétera— implica comprender que, a pesar del incalculable dolor retratado en las innumerables fojas de los expedientes que nos impulsan a dejarnos la piel en el intento por resarcir el daño, sabemos que no lograremos repararlo en su integralidad. No quisiera seguir sentando precedentes, aunque soy consciente que, efectivamente, facilitarán el acceso a la justicia en futuros casos. Sin duda se ha avanzado en el andamiaje jurídico: desde la tipificación del feminicidio, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, diversos protocolos de actuación y un largo etcétera, pero desafortunadamente, no han alcanzado para frenar esta tragedia. Y sí, lo confieso, siento impotencia y una profunda tristeza. Impotencia que desde mi trinchera intento transformar en resiliencia a través de mis fallos.

No podemos perder de vista como sociedad, que la violencia feminicida se gesta como un problema estructural y sistémico y que en distinta medida nos compete a todos los que la integramos. No podemos normalizar la violencia contra los cuerpos e integridad de las mujeres como espacio de dominación. ¡Queremos y merecemos ser libres!

  1. Véase Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio, disponible en: https://www.observatoriofeminicidiomexico.org

(Norma Lucía Piña Hernández, Excélsior, Nacional, p. 8)

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El horror

Somos muy buenos para las celebraciones, como ayer con el Día del Niño y la Niña. Sin embargo, en lo que va del sexenio han desaparecido 2,680 mujeres menores de 18 años, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Además, han sido asesinadas 932 menores de 18 años.

Cuando alcancen la mayoría de edad los riesgos continuarán: 4,008 mujeres de más de 18 años desaparecidas en lo que va del sexenio y 9,941 asesinadas. Aunque no es un fenómeno nuevo, este sexenio alcanza ya el 84 por ciento de las desaparecidas en todo el sexenio de Peña Nieto, mientras que las asesinadas en los 40 meses de este sexenio son 20 por ciento más que los últimos 40 meses del sexenio de Peña.

Un horror. No es que haya un pequeño grupo de asesinos seriales sueltos en la calle. Sino que, tal parece, estamos rodeados de homicidas, torturadores, agresores y cómplices.

Hoy en México, tener hija, esposa, hermana, amiga, es motivo de angustia. Ser mujer es aún peor. Es traer el miedo a flor de piel. Como sociedad no hemos reaccionado. De repente un caso atrapa la atención de los medios de comunicación y de las redes sociales, como la tragedia de Debanhi Escobar, pero miles restantes pasan desapercibidos.

Una protesta similar a la suscitada por los 43 desaparecidos en Ayotzinapa en 2014 habría hecho ya reaccionar al gobierno. “Ni una más, ni una menos” debería ser no sólo el grito de las admirables mujeres movilizadas el domingo pasado, sino de todos. ¿Por qué no estamos indignados como sociedad frente a tantas mujeres desaparecidas o asesinadas?

Pareciera que estamos acostumbrándonos a vivir en un entorno de violencia constante y creciente. Como referencia, en los 7 años en el poder de la dictadura argentina desaparecieron 30 mil personas, según organizaciones de derechos humanos. La falta o la complicidad del Estado mexicano ha permitido que en este sexenio desaparecieran ya 30,632 hombres y mujeres.

En palabras de Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos y Población de la Secretaría de Gobernación, el pasado martes: “Aquí ya no cabe el celo o la pereza institucional. […] este fenómeno [el de la desaparición] nos exige […] trabajar de manera conjunta”. Por supuesto no cabe ese celo, pero ya llevan casi 4 años en el poder sin lograr colaborar. La promesa de terminar con la violencia no se ha cumplido.

Ni siquiera hay una estrategia específica para enfrentar la violencia contra la mujer. Cuando se le preguntó a AMLO sobre el asunto, el pasado 26 de abril, contestó: “la falla de origen es […] que se dejaron de promover principios, valores” y se sustituyeron “por un sistema materialista, individualista, egoísta”. En otras palabras, no se puede hacer nada mientras no haya un cambio cultural.

Las mujeres claramente no son prioridad. El presupuesto dedicado al apoyo a las mujeres pasó de 6,257 millones de pesos en el 2018, a precios del 2021, a 4,706 en el 2021. Cada kilómetro gastado en el Tren Maya es financiado con desatención a mujeres o a algún otro sector vulnerable de la población.

La única reacción hasta ahora es cambiar las leyes para castigar más a los presuntos culpables. Recientemente se modificó el Código Penal a fin de que la tentativa de feminicidio se sancione con hasta 40 años de prisión. Pero si el 95 por ciento de los feminicidios queda impune, ese punitivismo sólo sirve para que los legisladores puedan hacer spots publicitarios.

Me temo que los futuros historiadores se preguntarán por qué nos la pasamos discutiendo una absurda reforma energética, y ahora lo haremos con una retrógrada reforma electoral, cuando teníamos una epidemia de violencia contra las mujeres. Entre tantos problemas que afectan la vida y el futuro de quienes acá vivimos, el gobierno opta por discutir cosas que, sabe, no serán aprobadas. Prefieren distraer la conversación pública a enfrentar los problemas de una sociedad que se desangra día con día. (Carlos Elizondo Mayer-Serra, Reforma, Opinión, p. 11)

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De la certeza a la incertidumbre

Con frecuencia los análisis del pasado nos abren la posibilidad de entender mejor el presente. En su libro reciente Las elecciones presidenciales en México (2022) Reynaldo Ortega analiza nuestras últimas elecciones con la ayuda de tres conceptos: a) permanencia (1970, 1976 y 1982), b) conversión (1988, 1994 y 2006) y c) realineamiento (2000, 2012 y 2018). Este es un viaje con avances y retrocesos en el sistema de partidos que va de la falsa certeza priista a la incertidumbre de un pluralismo polarizado actual.

Para ese viaje se ha echado mano de una combinación de teorías —la bibliografía está al día—, una batería de datos cuantitativos y una sintética narrativa histórica centrada en los partidos políticos. Las elecciones de la primera categoría —permanencia— son las que aún pudieron apuntalar a los últimos presidentes priistas. Se trató de elecciones que cubrieron las formas, pero generaron ilegitimidad.

El 88 ejemplifica el tipo de elección de conversión, una que ya implica un cambio significativo en la conducta del electorado, pero sin llegar al cambio de partido en el poder. Punto definitorio de esa elección fue el inocultable fraude electoral y que el autor lo prueba con una selección al azar de mil actas electorales que arrojan “un inexplicable aumento de votos para el PRI” al punto de superar en algunos casos al 100% de los adultos en el distrito. Ese fraude generó una coyuntura donde la oposición ya pudo consolidarse como alternativa real al PRI. La ilegitimidad no logró reafirmar el estatus quo sino que aceleró la exigencia de cambio pues al régimen ya le fue imposible reconstruir sus mecanismos tradicionales de control. En el 94 ya no hubo fraude apenas una “elección injusta”.

Finalmente, el 2006 ejemplifica la coyuntura en que el PAN mantuvo la presidencia, pero, apenas, pues parte del electorado viró a la izquierda, y la elección resultó la más competida de la historia moderna de México, una donde los competidores ya dispusieron de bolsas de recursos públicos muy similares y donde la diferencia de votos entre el partido en el poder y su oposición fue mínima. y por ello factores como la propaganda negativa, la intervención ilegal en la campaña del presidente y de organizaciones empresariales más la negativa al recuento resultaron decisivos.

Finalmente está el tercer tipo de elecciones, las del realineamiento (2000, 2012 y 2018). En ellas numerosos votantes volvieron a modificar sus preferencias y pudieron cambiar al partido en el poder. Aquí el autor muestra que no basta tener los recursos públicos sino usarlos de manera estratégica.

En el examen de los realineamientos, Ortega subraya la importancia de ciertos aspectos de los votantes: ideología, ingresos, edad, género e identidad partidista. La promesa del cambio fue lo que le dio a Fox una proporción muy sustantiva de votos de ciudadanos que se identificaban como priistas o perredistas. En contraste, en 2012 el autor encuentra que la razón del realineamiento en favor del PRI se localiza en la recuperación de la identidad partidista y del clientelismo tradicional. Finalmente, por lo que hace al masivo realineamiento electoral de 2018, el autor propone un abanico de factores: la tragedia de Ayotzinapa, la corrupción, la violencia y otros que llevaron a una pérdida masiva de votos antaño del PRI en favor de la izquierda y en un realineamiento en favor del candidato con menos recursos económicos, pero con la mayor propuesta de cambio.

Hoy la incertidumbre electoral propia de los vaivenes de las elecciones democráticas pareciera que ya se consolidó y que la coyuntura del 2018 coloca a México en el camino de una democracia de “pluralismo polarizado”, sobre todo si Morena puede recorrer el complicado camino de su consolidación. (Lorenzo Meyer, El Universal, Nación, p. A7)

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Cruz Azul: la guerra…y la UIF

A Porfirio Muñoz Ledo, por sus 70 años en la batalla.

Una guerra intestina en la cooperativa de la cementera Cruz Azul, que la semana pasada causó la muerte de ocho personas y heridas a 12 más, acumula nuevos aspectos que alarman al gobierno federal. Entre ellos, la injerencia de políticos en el conflicto y movimientos financieros inexplicables por parte de los abogados que en agosto de 2020 propiciaron en esa compañía el derrumbe del largo cacicazgo de Guillermo “Billy” Álvarez.

Evidencias de desfalcos por parte de Álvarez Cuevas —hoy de 77 años— llevaron a que el gobierno López Obrador, vía la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Fiscalía General de la República, generara una estrategia conducida por Julio Scherer Ibarra, entonces consejero jurídico de Palacio, en busca de castigar presuntos delitos y reparar el daño al fisco. Desde el primer momento se aseguró que ello era secundado, bajo motivos diferentes, por un controvertido personaje: Eduardo Osorio Chong, hermano del exsecretario de Gobernación y actual senador Miguel Ángel Osorio.

Despachos conducidos por los abogados Guillermo Barradas, Roberto García González y Santiago García Luque auspiciaron formalmente las denuncias de un grupo disidente de cooperativistas encabezados por José Antonio Marín y Víctor Manuel Velázquez, que se hicieron del control tras documentar desvíos por al menos 300 millones en esa compañía, que produce una de cada cuatro toneladas del cemento vendido en el país. Entre los coacusados de “Billy” Álvarez figuraron Víctor Garcés, Mario Sánchez y el también abogado Ángel Junquera, señalado de cubrir exorbitantes a honorarios a litigantes externos.

Nuevos elementos añaden hoy piezas a la historia. Un reciente expediente de la UIF entregado a este espacio, junto con reportes de inteligencia, revela que la renovada administración de Cruz Azul ha pagado a los aludidos despachos de Barradas, García González y Luque al menos 200 millones de pesos por los servicios prestados, según facturas a la vista. A ello siguió un entramado jurídico y financiero que incluyó voluminosas transferencias a cuentas bancarias radicadas en el extranjero, algunas de ellas con beneficiarios tan singulares como supuestos vendedores de arte. Autoridades consultadas estiman que podría haber un esfuerzo para maquillar el verdadero destino de esos pagos.

Análisis de inteligencia federal sobre el ataque ocurrido el pasado miércoles 27 a instalaciones de la cooperativa en el poblado de Jasso, municipio de Tula, Hidalgo, aportan mayor complejidad, lo que incluye posibles nexos con bandas del huachicol que operan en la refinería de Pemex asentada en ese municipio.

Lo que resulta evidente es que la planta cementera de Tula es el principal foco de la confrontación en Cruz Azul, entre la renovada directiva de la empresa, que conducen los citados Marín y Velázquez -a los que se moteja “La Disidencia”- y la facción encabezada por Federico Sarabia y Alberto López, que se autonombran “La Resistencia”.

En Tula —como antes en Oaxaca e incluso en la Ciudad de México— se habían producido ya choques, incendios intencionales y fricciones entre los dos grupos antes de que ocurriera la refriega mencionada con ocho muertos —quizá nueve, según temen médicos. Entre los asesinados no dominan trabajadores sino integrantes de un grupo de choque contratado en el estado de México. Ambas facciones cruzan acusaciones sobre quiénes fueron los instigadores de la agresión.

Estamos frente a un nuevo escalamiento de la crisis en Cruz Azul, cuyo principal motor parece ser la aparente decisión del gobierno López Obrador para sacar las manos de un problema en el que no fue solo testigo, sino actor directo, junto con otros más que también han dejado sus huellas digitales en un rastro manchado ya de sangre. (Roberto Rock L. El Universal, Nación, p. A6)

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Una reforma para el conflicto electoral

La motivación presidencial al presentar una reforma electoral sin consensos es explotar el conflicto con los opositores. Discutir públicamente la coexistencia de tendencias contradictorias en los equilibrios de poder e intensificar el enfrentamiento como elemento central de la democracia. Señalar el momento en que la batalla contra el pasado es más dura porque a su gobierno se le agota el tiempo para que parezca que lo viejo se ha ido y lo nuevo ya ha llegado.

En el cierre del periodo del Congreso, el Presidente presentó su reforma electoral con la que vuelve a cargar como demiurgo que pretende armonizar la política con el enfrentamiento, y donde no cabe la negociación. En su discurso, el país está encadenado al fraude electoral y a la imposición de grupos de interés que mandan sobre los partidos, no obstante, ser uno de los beneficiarios de la larga lista de reformas electorales que le abrieron el camino hasta la Presidencia. Sería una irresponsabilidad –dijo– no promoverla para no enojar a los oligarcas y a sus intelectuales orgánicos, con ese discurso confrontativo que quisiera sepultar a partidos y autoridades electorales. 

La propuesta recoge aspectos interesantes y articula demandas sentidas por la sociedad como la poca representatividad de los diputados con la propuesta de reducir su número y desaparecer a plurinominales (que no se eligen por voto directo); remodelar el aparato electoral para evitar duplicaciones con la eliminación de los oples de los estados y bajar el costo de la democracia con la disminución del financiamiento a partidos.

 La ciudadanía los aplaude sin advertir los riesgos para la pluralidad, las minorías y la autonomía del INE, pero ésta no es la discusión. La reforma sin consensos responde a otra lógica, exhibir a una oposición que defiende privilegios contra las necesidades de la gente. Si la oposición entendía la democracia de partidos como la gobernabilidad, para la 4T esa postura representa la neutralización del conflicto social para administrarlo y silenciarlo. En síntesis, la prueba de la falta de democracia, que no puede dejar de corregir alguien que surgió de esa misma lucha. Ahí su legitimidad, aunque necesita de los votos de una parte de la oposición a la que descalifica para aprobar los cambios constitucionales de su reforma.

La provocación de que la oposición recapacitará porque la gente no quedó contenta con su rechazo a la reforma eléctrica no relaja el conflicto, sino que es otra oportunidad para inflamarlo, después de lincharlos como traidores a la patria.

La parálisis legislativa que vaticina el cortocircuito eléctrico no impide encender esa estrategia que, creen, sigue dando réditos a la popularidad del líder. Y que seguramente marcará la discusión pública los siguientes meses como su último intento por “normalizar” la vida democrática y facilitar partidos hegemónicos como Morena con el voto ciudadano.

 Aunque la propuesta llega no sólo con el rechazo de la oposición, tampoco parece haber sido consensuada con los partidos de su coalición, que difícilmente acompañarán la idea de recortar la representación en el Congreso o bajar el costo de la democracia al reducir el financiamiento sólo a las campañas electorales. Ellos son una buena expresión del rezago democrático que acusa el Presidente y los principales interesados en que las cosas no cambien, aunque compartan la estrategia del conflicto e inflamen la confrontación del Presidente.

Así que previsiblemente la reforma electoral se discutirá en redes entre la defensa nostálgica de la democracia que la reforma amenaza con arrebatarle a los mexicanos y su rescate para ponerla en las manos reales de la ciudadanía. En el camino sin destino claro hacia el Congreso, la reforma convertida en protesta presidencial se cebará en el INE como traidor a la democracia por su actuación en las elecciones de 2006 y 2012 ante sus denuncias de fraude; contra la defensa de privilegios de partidos y élites oligárquicas del poder político y económico que se resisten al cambio. La 4T conoce los límites legislativos de su propuesta frente al bloque opositor, pero la obra que el

 Presidente planea escenificar es subir su apuesta de confrontación hacia la sucesión. Si no logra cambiar las instituciones electorales como último reducto del pasado, al menos podrá echárselo en cara a los opositores en la sucesión de 2024. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 12)

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Sacapuntas

Plan de paz, en Michoacán

Ambicioso programa para pacificar Michoacán lanzaron la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. “Constructores de Paz” busca evitar que los jóvenes sean reclutados por el crimen e incluye becas, capacitación y empleos para ese sector de la población, sobre todo a los que residen en colonias marginadas.

Con afecto hacia Vila

Hablando de gobernadores, al presidente López Obrador cada vez se le ve más cómodo con el yucateco Mauricio Vila. Se reunieron el viernes en la Base Aérea Militar número 8, y nos cuentan que el Ejecutivo federal hasta abrazó al panista. Es la tercera vez en este año que el tabasqueño visita el estado, ahora para dar seguimiento a las obras del Tren Maya.

Suman a la IP

Antes de viajar a Centroamérica, el presidente López Obrador presentará su plan para contener la inflación. La idea es tenerlo listo para darlo a conocer el próximo martes, por lo que el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, y la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, se encargan de dialogar con los empresarios para sumarlos a ese acuerdo.

Puro ruido mediático

Nos cuentan que aquello de la denuncia penal por supuesta “traición a la patria” que interpondría Morena contra los 223 diputados que votaron contra la iniciativa eléctrica, no se presentará. El partido dirigido por Mario Delgado, nos dicen, sólo busca enjuiciar mediáticamente a los legisladores. Otros comentan que desde Palacio pidieron frenar esa vacilada.

Arman su iniciativa

Nos adelantan que la alianza Va por México presentará su propia iniciativa de reforma electoral. PAN, PRI y PRD elaborarán una propuesta cada uno, y luego integrarán una sola, con las coincidencias. Los líderes opositores en San Lázaro, Jorge Romero, Rubén Moreira y Luis Cházaro, la defenderán, y es un hecho que el punto central será la defensa del INE y su autonomía. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA 2, p. 2)

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Los fedayines de San Lázaro

Era la última sesión del pasado periodo ordinario de sesiones en la Cámara de Diputados y a pesar de que la reforma eléctrica era un tema rebasado porque Morena y sus aliados fueron derrotados en el Congreso al frenar la oposición el proyecto integro de López Obrador, pudimos ver el culto exacerbado que le rinden los legisladores de su partido al Presidente, por encima de sus propia credibilidad política e ideología.

Habló el diputado Joaquín Zebadúa Alva, de Morena:

El argumento falaz, mentiroso, cínico con el que decían los de la oposición que el litio es nuestro, es el mismo que aplica para todos los minerales.

Ese oro y la plata, que en teoría sería nuestro, igual que el litio, fue cambiado por las leyes regresivas de los entonces presidentes Carlos Salinas y de Vicente Fox, se les pusieron a modo a las compañías, principalmente canadienses, pero todo lo hizo gente sin patria que luego hicieron el Frente Amplio contra Andrés Manuel López Obrador, como Germán Larrea, del Grupo México.

Intervino desde su curul Salvador Caro Cabrera, de Movimiento Ciudadano:

—El orador acaba de señalar al empresario Germán Larrea, dueño del Grupo México y uno de los hombres más ricos del mundo como de lo peor, en lo cual yo podría coincidir. Pero el presidente de la República, en su obra A mitad del camino, dedica prácticamente una página de loas a Germán Larrea. Yo quisiera preguntarle al orador quién tiene la razón, él o el Presidente.*

El diputado Joaquín Zebadúa Alva no dudó en salvar la honra del Ejecutivo

—El Presidente, señor. A ver, los mismos… ahí está la hipocresía que los retrata…

Zebadúa se envolvió en la bandera como un fedayín mexicano en tiempos de la 4T. Él mismo diría después: son los sacrificios para que cambie México.

Como reportero empecé a cubrir la fuente legislativa a finales del sexenio de Zedillo y puedo concluir, por las crónicas parlamentarias que he leído, así como las conversaciones directas con periodistas de generaciones anteriores a la mías, que Andrés Manuel López Obrador y Carlos Salinas de Gortari son muy parecidos en el manejo del poder y en la manera que mecen la cuna legislativa.

El Presidente propone y los diputados y senadores obedecen. La Legislatura pasada actuó igual con López Obrador.

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UPPERCUT: La historia de Zebadúa es la postal del servicio legislativo de Morena, PT y PVEM y de inmediato, al hecho del pasado jueves, se sumó Graciela Sánchez,  presidente de la Comisión de Reforma Político-Electoral, que deberá encausar desde su posición el proyecto que redactaron Horacio Duarte y Pablo Gómez, titular de la Agencia de Aduanas del SAT y titular de la UIF(Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 5)

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AMLO y su Reforma Electoral

Andrés Manuel López Obrador envío a la Cámara de Diputados su propuesta de reforma constitucional en materia políticoelectoral. Lo hizo a sabiendas de que, si llega al Pleno de San Lázaro, será rechazada por la oposición. Si la suerte está echada, ¿por qué enviarla? El Presidente dijo que la envió para discutirla, analizarla y para que cada quien asuma una posición al respecto.

Para Morena y aliados consolida la democracia. Para la oposición lo contrario, es una muestra del autoritarismo del gobierno. Si la discusión se queda en ese nivel, sólo abonará a la polarización y descalificaciones.

La propuesta del Presidente, elaborada a la limón por Adán Augusto López Hernández, Horacio Duarte y Pablo Gómez, toca tres temas importantes: disminución de legisladores federales, de 500 a 300 diputados y de 128 a 96 senadores; así como la homologación de integrantes de los congresos locales que irá de 15 a 45. Disminución de financiamiento público a partidos y la modificación de los mecanismos de elección y de  integración del INE y del Tribunal Electoral.

En general, los políticos carecen de buena opinión ante la sociedad; disminuir su número en el Congreso o quitarles dinero a los partidos son ideas bien vistas. Reducir de 11 a 7 los consejeros electorales y cambiar la denominación del INE a Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, no implica mayor problema. Tampoco en eliminar los OPLEs.

Sí hay problema cuando se pretende modificar la forma de elección de los consejeros. El INE es una de las instituciones con mayor credibilidad, no necesariamente por los integrantes del Consejo General, sino por los miles de ciudadanos que participan de manera voluntaria en la organización de los procesos electorales. Desde la ciudadanización del árbitro electoral, la independencia y la autonomía de los integrantes del Consejo General ha sido una meta pendiente. El problema es mayor en el TEPJF.

Los temas de la iniciativa de AMLO merecen analizarse, no porque la propuesta vaya a aprobarse, sino porque pone sobre la mesa la integración de uno de los poderes del Estado. Dos aspectos que tendrán que desarrollarse. No acaba con los plurinominales, los aumenta, lo que hace es eliminar los 300 distritos electorales federales, con un nuevo modelo de representación.

Suena interesante, pero recuérdese que los diputados plurinominales fue un mecanismo de inclusión de las minorías; sobre todo, una manera de canalizar el descontento social por la vía pacífica y electoral. ¿El país está preparado para dejar de tener diputados plurinominales?

Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce. (Onel Ortíz Fragoso, El Heraldo de México, Estados, p. 9)