4 de julio de 2022

CAJEME, DE MAL EN PEOR

¿Se puede caer aún más?

Hace un año asumimos con tristeza, horror y profunda decepción que el 2020 había sido el peor de la historia de Cajeme. En ese lapso el número de personas asesinadas llegó a su punto más alto, 450, una cifra que parecía inconcebible entre nosotros. Sólo nos quedaba la esperanza de empezar a revertir el daño, salir poco a poco del pantano letal en el que habíamos caído.

por Sergio Anaya /INFOCAJEME

Un año después, al concluir el 2021, todas las expectativas, el asombro y hasta la indignación han desaparecido ante la barbarie que campea en Cajeme como si fuera un estado natural de la identidad regional. El resultado son 715 personas ejecutadas este año. Una realidad que nos deja pasmados sin capacidad para entender la dimensión exacta de esta tragedia.

Nos hemos acostumbrado a los días con tres o cuatro asesinatos más, a la existencia de «víctimas colaterales», sean mujeres o niños. Ante un golpe más de la barbarie, la respuesta común es el morbo, la exhibición insultante de cronistas de la barbarie que se disputan los cliks de redes sociales y los reflectores de una popularidad vulgar. En paralelo van la indiferencia y el consuelo por saber que eso les sucede a otros, no a los seres queridos de nuestro entorno personal. 

Las reacciones más frecuentes son el amarillismo político, el cacareo contra el secretario de Seguridad Pública pues todavía hay quienes piensan que el mal y la solución dependen de una persona. Y la postura de las autoridades no es mejor, por el contrario, sus discursos con palabras huecas, «mesas por la paz» y lamentaciones solidarias, sólo reflejan incapacidad y falta de voluntad para cumplir su obligación básica: Garantizar la convivencia social pacífica.

El análisis da para más, la realidad no. Los 715 homicidios dolosos ocurridos en Cajeme este 2021 son contundentes, no hace falta explicación alguna. Después del peor año, el 2020, tenemos otro «más peor», el 2021. Hemos tocado fondo y seguimos escarbando.